
Para la época debió ser una imagen escandalosa y provocadora, efectivamente erótica, y que aún hoy día pudiera ser sugerente para que muchos diseñadores se lanzaran a producir esta clase de complementos para las corbatas de los caballeros.
Con todo, lo interesante es que tanto antes como después de la Gran Guerra, existía un ambiente de gran creatividad y deseos de cambio (quizás la guerra era parte de este mismo espíritu) que se manifestaba en todos los ámbitos de la vida y que se valía de cuanto recurso la técnica y la ciencia ponían a su disposición.
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