En el verano de 1955 se inauguraba, en Anaheim, California, el que hasta la fecha sigue siendo el parque de atracciones o temático más famoso del mundo, Disneyland. De entonces a la fecha y a pesar de la competencia, no ha dejado de ser un poderoso atractivo para los miles de turistas que siguen llegando de todo el mundo para visitarlo. Es curiosa la forma en que se fue formando este tipo de atracciones, a las bondades de la naturaleza, o a los monumentos que la humanidad en su devenir ha levantado, se le suma la más artificial y fantasiosa manera de atraer turistas, me parece que sólo este caso y Las Vegas pueden darse ese lujo, y sólo en Estados Unidos podría haberse dado de esta manera.
domingo, 31 de marzo de 2013
sábado, 30 de marzo de 2013
Turisteando IV
Imágenes como la que aquí vemos no son exactamente turísticas, aunque después haya servido, si no para promover el turismo directamente, sí para facilitar las comunicaciones que después traerían a los turistas. Se trata de una página de uno de los varios álbumes geográficos y geológicos que los ingenieros del ejercito de los Estados Unidos llevaron a cabo por todo su territorio con fines de exploración, conocimiento científico, y viabilidad para el traslado hacia el oeste. En estas empresas fueron imprescindibles los fotógrafos gracias a los cuales tenemos vistas como esta, de cuando realmente había un salvaje oeste. Aquí una placa de William Bell de 1872 en la que vemos al Río Colorado y el llamado Mouth Kanab al fondo, parajes que dicho sea de paso, hoy día son bien conocidos por los excursionistas que gustan de los deportes extremos.
viernes, 29 de marzo de 2013
Turisteando III
Una extraña imagen para muchos, el puerto de Acapulco circa 1930, cuando apenas iniciaba las obras de su malecón. Ya lo decíamos, entre el viaje y la fotografía se llegan a colar este tipo de imágenes en este caso se trata de una postal comercial de J.J. Pintos, pero igual podría haber sido de algún turista con la misma finalidad promover al puerto y sus bellezas naturales. Así pues la misma imagen fotográfica asume múltiples funciones del documento histórico a la promoción turística, del recuerdo del paseante al comercio de imágenes, es todas a la vez y se mantiene siendo solo una fotografía.
jueves, 28 de marzo de 2013
Turisteando II
Lo único que podría decir hace que esta fotografía pueda fecharse entre 1910 y 1915 es la vestimenta de las cuatro damas que aquí aparecen, pero como bien sabemos podría tratarse de chicas actuales disfrazadas a la moda parisina de aquel entonces. Lo que quiero decir es que esta misma imagen la hemos visto cientos de veces y se seguirá repitiendo mientras exista la torre Eiffel, París y los viajes a Europa. Y a pesar de todo, de lo repetitivo, no hay quien no se haya visto casi forzado a obtener una o varias fotos de este monumento que no por conocido pierde su atractivo, ¿será eso o la falta de imaginación al momento de hacer fotografía?
miércoles, 27 de marzo de 2013
Turisteando I
Una de las tantas cosas que resultan fascinantes de la fotografía aunada al turismo, o lo que es lo mismo salir de viaje de placer y llevarte la cámara para capturar lo que ves y vives, es que podemos conocer mucho del pasado que de otra manera no sería posible. Por ejemplo aquí tenemos una fotografía de Francis Frith, Orillas del Nilo, tomada en 1862 durante un largo viajes que incluía la visita a Palestina, Jordania, Irán, Irak y Egipto. Qué espectáculo debió ser el encontrarse con estos vestigios del pasado y de un pasado muy remoto y que hoy día para nosotros son tan comunes que han dejado de sorprender. Como sea, toda esta semana y más que es cuando todos nos encontramos de vacaciones, la dedicaremos a eso, a subir imágenes de viajes, reales o ficticios, vividos o deseados, pero que son momentos en que a través de la cámara deseamos perpetuar un tiempo, un espacio y un motivo que además de todo nos harán recordar lo bien (o mal) que pasamos estas o aquellas vacaciones.
martes, 26 de marzo de 2013
Fotografiar y viajar
Transeúntes (Madrid). s/f
Hasta ahora no había tenido oportunidad de visitar la
exposición de Ruth Rodríguez inaugurada el pasado día 14 en la galería de la Alianza Francesa local Valle. Pasajera en tránsito es el título de la
muestra compuesta por 24 fotografías en blanco negro, que Rodriguez ha venido
tomando en diferentes ciudades del mundo, Madrid, Lisboa, Medellín, Buenos
Aires, Nueva York, La Habana, y por supuesto en la nuestra, en Monterrey.
Después de ver
con detenimiento estos trabajos me surgen dos temas de reflexión en torno a la
fotografía. Una de las preguntas que con mayor frecuencia se hace el público se
refiere a qué es lo que hace que una fotografía (o una película, o una
instalación, un grabado, etc.) sea mejor que otra o simplemente buena.
Trasladada a la exposición de Rodríguez quedaría más o menos así: ¿qué hace que
sus fotografías sean buenas? Más todavía ¿qué hace que unas de sus fotografías
sean mejores que otras? Suponiendo que no todo lo expuesto sea bueno, o mejor
dicho, que hay calidad diversa entre sus imágenes por lo que, entre ellas,
podemos reconocer o juzgar unas como buenas y otras como, digamos, no tan
buenas, ¿a qué se puede atribuir esta diferencia?
Es obvio que
hay muchas respuestas, desde las que nos dicen que no todo lo que haces tiene
siempre la misma calidad final, hasta las que hablarían de las fuerzas del
inconsciente o qué se yo. Prefiero pensar que es cuestión de cómo te sientes
con respecto a lo que estás fotografiando y en dónde lo estás haciendo, y en
ese sentido me parece claro que hay lugares y temas con los que Rodríguez se
siente más cómoda que con otros. Esta simpatía con lo que se hace y en donde se
hace sería la responsable, desde mi punto de vista, de la distribución entre
buenas y malas imágenes. Diferencia que se percibe en pequeños detalles, por
ejemplo un fuera de foco que invade toda la imagen, un exceso en el movimiento
de la cámara o de lo retratado, una escena anodina; mientras que en el otro
extremo encuentras claridad y nitidez en todos los detalles, encuadres precisos
o que van con lo retratado, personajes, espacios, significativos, etc., la
frecuencia o persistencia de estos detalles en un grupo de imágenes es lo que
te lleva a una u otra apreciación.
Aunque existe
una muy nutrida historia del turismo que se remonta en el pasado mucho más allá
de lo que solemos creer, la posibilidad de viajar, por razones recreativas o de
trabajo, es un fenómeno moderno. Hace 100 años era frecuente que una persona
naciera, creciera y muriera sin haber conocido ninguna otra población que no
fuera la propia. Viajar pues, se ha convertido lo mismo en una necesidad que
una forma de recreo. Y parte de este recreo consiste en poder compartir la
experiencia con los demás y qué mejor manera de hacerlo que a través de la
fotografía. Hoy día no hay quien viaje y no se haga acompañar de una cámara
fotográfica y ponga en circulación las imágenes que obtiene.
Si tuviéramos
acceso a los millones de fotografías que circulan nos sorprenderíamos al
reconocer que la mayoría de ellas tienen que ver, precisamente, con los viajes
de recreo y que entre estos se repiten insistentemente los mismos temas
¿cuántas torres Eiffel no habrá?, ¿cuántas escenas de playa con niños o sin
ellos, con atardeceres, tormentas, y peces, etc.?, ¿cuántas callecitas
“típicas”; cuántos pueblitos, cuántos panoramas? Y es que a pesar de lo que
dice Susan Sontag que la fotografía nos permitió convertir al mundo en nuestro
álbum personal, la verdad es que se trata de un álbum muy aburrido y repetitivo.
Este es el
riesgo de la fotografía documental y de la fotografía en general, el de Ruth
Rodríguez con esta muestra ¿qué tienes que hacer para que tu trabajo sea
diferente, para que ya que viajaste tan lejos tus fotografías valgan la pena?
Es aquí donde estas preguntas se tocan con las que planteamos al principio,
¿qué hace que una fotografía sea mejor que otra?
Publicado originalmente por Milenio Diario
Ver también: www.artes2010.wordpress. com
Etiquetas:
Arte de Hoy Fotografía documental,
Fotografía y sociedad,
Géneros fotográficos,
Mujeres y fotografía,
Productores de N.L.,
Teoría
lunes, 25 de marzo de 2013
Retratada(o) VI
Me quedé pensando en el comentario de ayer sobre la construcción de Marylin Monroe gracias al cine y la fotografía, así como en la cantidad de imágenes que se generaron a partir de su persona. Un caso semejante, y quizás hasta más, lo es Frida Kahlo. Su obra trata, como sabemos, de retratos, de sus retratos o autorretratos, pero no sólo estos han sido difundidos hasta la saciedad, sino que también han servido para que otros productores la reproduzcan, sin decir nada de los cientos de fotografías que hay de ella. Caso curioso, sin tener la belleza de la Monroe o de Ollin Olitzin, fue tremendamente fotogénica y en más de una fotografía hasta atractiva se alcanza a ver. Eso, sin duda, es la magia del retrato.
(Imagen: ditology.blogspot.mx)
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