viernes, 31 de diciembre de 2010

FIN

Rodolfochkc. Flickr. Zócalo de la Cd. de México. 2009

Termina este 2010 y con él la presente página. Deseamos agradecer a todos los que en alguna ocasión se asomaron por aquí, así como a los que lo hicieron por dos o más veces, a quienes se convirtieron en seguidores de la página, a quienes contribuyeron con ella, a quienes comentaron alguna de nuestras entregas. A partir de mañana 1 de enero del 2011, emigraremos a http://visionyrepresentacion.blogspot.com/, ahí iniciaremos un nuevo blog con características y temas similares al presente, aunque con las debidas variantes fruto de la experiencia con este y la página anterior que también manejamos. Muchas gracias pues y que tengan una muy feliz Noche Veja y un mejor Año Nuevo que los colme de paz, bienestar y salud.

jueves, 30 de diciembre de 2010

El vestido

Sally Mann. Anna y Virginia. 1991

Seguimos con los preparativos para despedir la noche de año viejo. El vestido es fundamental, no queremos que el nuevo año nos pesque como si fuera cualquier otro día.
(Imagen: www.mocp.org)

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Preparativos

Manuel Alvarez Bravo. El peluquero. 1924

Ya hay que empezar con los preparativos necesarios para despedir la noche vieja y dar la bienvenida al nuevo año.

martes, 28 de diciembre de 2010

Uno más


Por el día que es quisiera tener el ingenio necesario como para presentar un mundo de la cultura imposible, por desgracia no es así; en cambio por ser esta la última entrega del año, sí que se convertirá en uno más de los resúmenes anuales que se acostumbra presentar por estas fechas
 El 2010 se presentaba como ideal para el desarrollo de actividades culturales a lo largo y ancho del país como también durante todo el año, puesto que se conmemorarían el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. A pesar de lo que alcanzó a realizarse —principalmente conferencias y eventos relacionados con relecturas de ambos episodios históricos—, la impresión general es que los festejos oficiales o acogidos a la comisión encargada de las celebraciones, se quedaron cortos, fueron insuficientes, y principalmente fallaron en lo esencial, involucrar a la población.  Involucrarla no quiere decir que vaya a los desfiles, ni a los actos públicos, involucrar en este caso significaba volver a hacer nuestros, es decir de todos los mexicanos, los valores que nos  dieron independencia y libertad,  esos de los que estamos urgidos como sociedad.En nuestro caso la falta de presupuesto, los recortes que se llevaron a cabo sobre los dineros del CONARTE, hicieron que fuera aún más notable lo pobrísima celebración
de estos eventos. Fue este recorte, precisamente, otro de los eventos notables
de este año que va terminando. Habría que señalar que el CONARTE tuvo además cambios internos que terminaron por conformar su nuevo equipo de trabajo y si se espera sea para bien, por lo pronto se vio retrasado en sus actividades. Con todo se montaron algunas exposiciones más bien pobres y limitadas, y cuando fueron apoyadas por instancias privadas el resultado fue más triste aún

El tema del presupuesto cerró también el año; ante su precariedad se llegó a solicitar se cancelara el apoyo económico que recibe el MARCO, a pesar de que en los dos últimos años ha sido esta institución la que ha mantenido un nivel sobresaliente en sus exposiciones, impidiendo así que sea más evidente el deterioro cultural que venimos viviendo. Dos exposiciones de este año confirmarían lo que acabo de mencionar, la de Annette Messager y la de Paula Rego, ambas verdaderamente notables a nivel de cualquier museo del mundo
 Entiendo que no se puede tener la misma bolsa dedicada a las actividades culturales que en otros países, o incluso en el D.F, pero si el dinero es poco entonces por qué no pensar mejor en qué se va a aplicar, en qué se va a invertir. Es por esta razón, entre muchas otras, que lo que se le aporta al MARCO no se puede cancelar, porque entonces ni todo el presupuesto oficial alcanzaría para montar una sola de estas exposiciones. Pero hay más, olvidémonos del MARCO y la limitada participación estatal en su gasto, veamos lo invertido en cultura a la luz de los resultados que arrojó la Encuesta Nacional de hábitos, prácticas y consumo cultural. Lo que nos indican estos datos y su comparación con encuestas semejantes en otros países es lo que nos falta por invertir en esta área. Para un país como México debería ser inadmisible que un número ridículo de habitantes hayan visitado alguna vez en su vida una zona arqueológica, que no se compren libros o no se visiten las bibliotecas. No es cuestión únicamente de hacer obligatoria la educación secundaria como ahora se pretende, sino con qué se va alimentar esa curiosidad, con qué se van a satisfacer las nuevas necesidades intelectuales y espirituales que se vayan dando de manera natural
conforme se eleve el nivel escolar si no tenemos una oferta rica de actividades
culturales.

Cerramos tristemente el 2010, la crisis económica tuvo y tiene un alcance mayor al que se esperaba y se acrecienta al sumarse a otras tantas crisis por las que pasa
el país, es por ello que creer en el bienestar que proporciona la cultura es
más importante que nunca.
Publicado originalmente por Milenio Diario.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Objetos

Tijeras.1992
Quizás muchos de nosotros no estemos muy conscientes de todo con lo que compartimos este mundo en el que habitamos, no sólo es el mundo natural que ocupa una parte importante de nuestro diario hacer, sino también el de los objetos que hemos construido y que ahora ahí están ocupando un espacio y reclamando nuestra atención. No es sino hasta que podemos verlos como nos lo muestran las imágenes de Richard Keagan, que empezamos a cobrar consciencia de su existencia, reconocer sus formas, admirar las fuerzas e inteligencia que les dieron forma, función, uso; es entonces que reconocemos y aceptamos el espacio que ocupan, respetamos su presencia y nos embelesa su perfil, el ingenio de su operación. El paso del tiempo, como a los hombres, les confiere dignidad y les otorga autoridad, por su intermedio conocemos el pasado y nos aseguramos de dónde venimos. Nuestro mundo no sería el mismo si no lo compartiéramos también con todos estos objetos.
(Imagen:www.junebaterman.com)

domingo, 26 de diciembre de 2010

Domingo


Después de tanta expectativa por la primera de las fiestas decembrinas, del festejo en sí mismo y de lo efímero de su paso, nada como la placidez de un domingo. Buena vista, buena comida y bebida y mejor compañía hacen que verdaderamente los ratos amables tenga la duración necesaria para hacerlos memorables. Aquí esta visión En las orillas del Marne, de Henri Cartier-Bresson, de 1938. ¿Qué mejor manera de pasar un domingo después de tanto ajetreo?
(Imagen: www.swanngalleries.com)


sábado, 25 de diciembre de 2010

La Navidad

El pesebre. ca. 1899

Para muchos, el verdadero significado de la Navidad es este, el festejo del nacimiento de Jesús. La imagen que aquí presentamos se la debemos a Gertrude  Kasebier (1852-1934), fotógrafa que perteneciera el selecto grupo de Alfred Stieglitz, quien publicó en diferentes ocasiones sus trabajos en la prestigiada revista Camera Work. La obra que aquí vemos, en su momento fue la fotografía más cara jamás vendida ya que a fines del siglo XIX se llegó a pagar por ella la cantidad de $100 dólares.  Pero más allá de lo anecdótico, la Kasebier supo traducir un tema tan complicado y prácticamente secuestrado por la pintura a lo largo de 2000 años, en una escena llena de gracia y ternura, pero principalmente, actualizada, algo que la pintura no podría hacer. Además, no podemos pasar por alto, el papel central y principal que le concede a la Madre del niño —lo que tampoco es tema de la pintura— incluso pareciera más un homenaje a la maternidad y el papel que en la historia desempeña que el tema alegórico tradicional, mas empleando para ello un tema religioso por todos conocido y aceptado.


viernes, 24 de diciembre de 2010

Santa

Santa con duendes.1922


Presentamos aquí una de las versiones de Santa Claus debida al gran ilustrador norteamericano Norman Rockwell (1894-1978), una de las más, digamos, heterodoxas pues tal y como lo hizo en tanto otros temas Rockwell supo traducir en imágenes concretas, como pocos, lo que se encontraba en el imaginario de la mayoría de los norteamericanos que al contar con ellas se encargaron de difundir e implantar por todo el mundo. La figura del “Santa” es el resultado de una de tantas combinaciones entre la tradición pagana y la cristiana, misma que al permitirlas aseguró su propia pervivencia. Por el lado cristiano está la leyenda del Obispo Nicolás de Antioquía (hoy Turquía) venerado desde la Edad Media, entre otras cosas, por su apoyo a los menesterosos en especial a los niños más necesitados. Su contraparte pagana viene de la antigua Roma en donde se acostumbraba festejar a Saturno a mediados de diciembre, al finalizar los días dedicados al dios se entregaban presentes a los niños. Finalmente entre los países europeos hay una serie de tradiciones que incluyen hadas, leñadores, carboneros y hasta un troco, que entregan regalos y comida a los pequeños en particular durante esta temporada. Provenga de dónde provenga, lo cierto es que esta noche, la Noche Buena, es la más esperada por los niños de todo el mundo y no exactamente por cuestiones religiosas o paganas, sino por los regalos que mañana estarán abriendo.
(Imagen: www.msgr.ca)

jueves, 23 de diciembre de 2010

El taller

Cabaña en invierno

Ayer mencionamos a Santa Clós y su taller de duendes, ahora proponemos esta extraordinaria imagen como la sede del taller. La fotografía es de Louis Joseph Deflube, fechada posiblemente en la década de 1860, se trata, por tanto, de una impresión a la albumina, técnica muy popular allá a mediados del siglo XIX. Tiene todas las características de lo que sería la popular fábrica de juguetes del Polo Norte. El paisaje es nevado, tal y como la tradición lo pide al igual que la ubicación. Se encuentra en medio de un bosque lo que justificaría la presencia de los duendes que como ya se dijo son seres primordiales encargados de cuidar la naturaleza. Y se trata de una construcción de madera, de troncos de madera, lo que le da el carácter rústico necesario para creer en la existencia de este lugar más allá de donde se encuentra el último vestigio de realidad. No se necesita mucho para que imágenes de este tipo sirvan para reforzar el imaginario existente sobre la Navidad, por más que ésta ya no corresponda con la tradición más ortodoxa.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Duendes

Amelie Strbs. Indira. 1984


Según la tradición que recibimos de los países anglosajones, la presencia de Santa Claus, Papá Noel o el castellanizado Santa Clós, generalmente va asociada a un taller en el que se producen los juguetes que la noche del día 24 reparte a los niños de todo el mundo. Este maravilloso taller es operado por duendes quienes no sólo son los responsables de fabricar lo que los niños piden en sus cartas, sino también de organizar su embalaje y puntual entrega. Desconozco como es que se llegaron a relacionar ambas ideas, pero desde que lo recuerdo los duendes han sido los eficaces ayudantes de Santa. La tradición también impone que si se trata de disfrazar a los niños en esta temporada sea con los ropajes y accesorios con que identificamos a los duendes, motivado quizás por concebirlos pequeños, ruidosos e inquietos. La imagen que aquí presentamos es clara en este sentido y vemos a esta pequeña con su atuendo de duende o con algo muy similar a él. Los duendes en realidad son seres mitológicos fundamentales encargados de proteger a los bosques y seres que ahí habitan. Si hay algún vínculo evidente entre estos personajes y el Papá Noel, quizás lo sea en este sentido de protección y cuidado a la naturaleza que a fin de cuentas es lo mejor que tenemos.

martes, 21 de diciembre de 2010

Presupuestos e interés


La semana pasada se dieron a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de hábitos, prácticas y consumos culturales, 2010. De entre ellos cito los siguientes: El 48% de los encuestados dijo no tener ningún interés en la cultura o las actividades culturales; la película más vista este año fue Toy Story; el 58% no ha ido jamás a un museo; el 45% tampoco ha asistido a un concierto en vivo de cualquier género; el 57% nunca ha entrado a una librería; y el 79% jamás ha comprado ni un solo libro. La encuesta se llevó a cabo en todos los estados del país y la información se recogió de 32,000 personas adultas. Según la titular del CONACULTA, Consuelo Saizar, con respecto a la encuentra anterior del 2003, hay áreas que muestran disminución en sus indicadores.
Hace también una semana alegaba a favor de los apoyos y subsidios que otorgan la federación, los estados y municipios y pedía que en lugar de recortarlos o cancelarlos, se hiciera todo lo posible por aumentar y consolidar los recursos económicos que se dedican a la cultura y las actividades artísticas. ¿Cómo compaginar ahora ambas visiones, es decir, cómo entender y apoyar una solicitud como la que hago a la luz de las cifras que acabo de citar?
Es natural que la primera reacción que se tenga ante estos datos sea la de desaliento, pareciera que a pesar de la importancia que tienen estas actividades, al menos la mitad de la población no tiene ningún interés en ellas, así como entre sus conductas habituales tampoco se encuentra algún rubro relacionado con sus prácticas (ir a conciertos, leer, ver cine, etc.). De aquí que se tenga la falsa imagen de para qué destinar más presupuestos a esta área cuando existe un interés tan limitado de la población por lo que se haga o suceda en ella.
No obstante, una segunda lectura nos podría dar una comprensión diferente acerca de estos resultados y hacer evidente por qué hay que otorgar más recursos a la cultura. Según la presidenta del CONACULTA, al referirse a la disminución que presentan algunos índices, apuntó que ello se debe, muy probablemente, al impacto que los nuevos medios y soportes están teniendo entre la población y que afectan por igual a los hábitos y prácticas anteriores (ir al cine, leer un libro, escuchar música, etc.), lo cual, de ser cierto, nos obliga a poner más atención a estos cambios que sin duda seguirán impactando a las actividades culturales.
Más allá de que la realidad esté modificándose a partir de la aplicación y uso de las nuevas tecnologías, también es cierto es que estos datos pudieran estar indicando que los esfuerzos hechos hasta el momento no son suficientes, que la aplicación de las políticas culturales del 2003 a la fecha han fracasado pues tan sólo han impactado en el 50% de la población o menos. No es tanto que las personas tengan un interés mínimo por la cultura y las actividades que se desprenden de ella, sino que no se ha logrado interesarlas. Continuamos pensando que hay producción cultural de primera y de segunda, es decir la de las “bellas artes” y la popular, por tanto el consumo es semejante, de primera y de segunda, y mientras seguimos creyendo que así se comporta la población, son los medios masivos los que están ganando su atención y apoyo.
La disminución que muestran ciertos rubros puede complementarse con el aumento en el deterioro de la vida pública. Mucho de la situación que vivimos en la actualidad se puede explicar, entre otros factores, por este decaimiento en el interés por la cultura, decaimiento que según hemos dicho se debe a un fracaso o una limitada efectividad de las políticas públicas destinadas a estas actividades.
Las cifras que arroja esta encuesta más que desalentarnos deben indicarnos cuáles son las áreas que hay que atender prioritariamente para cambiar el perfil cultural de la población y al hacerlo, es seguro, nuestra vida comunitaria ser verá sensiblemente enriquecida.
Publicado originalmente por Milenio Diario

lunes, 20 de diciembre de 2010

Qué siga la fiesta

Inicia la penúltima semana del año, la que culminará en esta ocasión con el festejo de la Navidad. Estamos en plena temporada de Posadas, aquella tradición que en nuestro país fue puesta en marcha con el fin de evangelizar a la población nativa recién conquistada. Independientemente de que tan lejos nos quedan ahora los cánticos, la procesión cargando a los peregrinos y llevando velitas en la mano, los rezos, la piñata, el atole y los tamales, estas noches que nos separan de la Noche Buena y la Navidad, sirven para que la gente se reuna, se vuelva a sentir solidaria con los que estima, con sus seres queridos, se intercambien presentes y, principalmente, expresen sus mejores deseos para los días que están por venir. Noches de fiesta, de lucir las galas de diseño, noches para dejarse ver y ver a los demás. La moda juega sus mejores cartas y crea identidades, favorece acercamientos, despierta pasiones y provoca envidias. Si en algún momento tuvo sentido prepararse para la fiesta lo fue en estas reuniones, después de todo, una noche al año vale la pena hacer el esfuerzo.
(Imagen: Geleria Kuzey3D.  www.flickr.com)

domingo, 19 de diciembre de 2010

Lo de antes


Mucho antes de arribar a la era “E” o "I", en esta parte del año, en el periodo decembrino, muchos acostumbraban, ya fueran individuos, familias, comercios, instituciones de todo tipo, o grandes corporaciones, enviar tarjetas navideñas: una felicitación y/o expresión de buenos deseos por la natividad de Jesús, el fin del año o el inicio de uno nuevo que siempre resulta esperanzador. Revisando el tema me encuentro con esta sensacional imagen debida al fotógrafo húngaro-norteamericano Nickolas Muray (1892-1965) la réplica en fotografía de otro gran creador de los íconos norteamericanos y su “maravilloso estilo de vida”, el American Way of Life, Norman Rockwell (1894-1978), de quien bien sabemos se valía de la fotografía para sus trabajos, por lo que no sería nada extraño no sólo que conociera el trabajo de Muray sino que hubiera una retroalimentación entre ambos.
Pero dejemos el estudio para otro momento y regresemos al tema navideño y sus tarjetas de felicitación. Tan común llegó a ser esta costumbre, que formó imperios con el diseño y venta de tarjetas, como a saturar y trabar al más pintado y organizado servicio postal. Qué tiempos aquellos!!! Cuando incluso el arbolito de Navidad se adornaba con las tarjetas que iban llegando, ahora ni modo de colgar los e-mail de felicitación, si es que los llega haber.
(Imagen: www.geh.org)

sábado, 18 de diciembre de 2010

Cuestión de gustos


En sociedades como en las que vivimos, hay dos cosas que de seguro nos seducen, el tiempo libre y el sol. El primero se traduce en días sin trabajo o vacaciones, el segundo, el sol, generalmente, en playa o la idea que tenemos de las playas que no forzosamente coinciden con la realidad. En países como el nuestro la asociación de ambas ideas da como resultado que vacaciones o días feriados seguidos, aka los famosos “puentes”, se conviertan en verdaderos imanes para el grueso de la población. Lo interesante del caso es que no se trata de un fenómeno nuevo, veamos esta imagen de Andreas Feininger de 1949 y la atestada playa de Coney Island, N.Y. que nada tiene que envidiar a cualquiera de nuestras playas acapulqueñas en días como estos. Entiendo que las playas y su idealización sean una bendición para países que sufren inviernos severos, por lo que dejar que la piel se cargue de melanina por unos días puede ser hasta beneficioso, pero ¿en países como México? Como ningún otro periodo o excusa en el año, esta temporada navideña, colma, satura, nuestras playas y a pesar de ello siguen siendo irresistibles.
(Imagen: www.van-ham.com)

viernes, 17 de diciembre de 2010

Más nieve

Miklos Gaál. Hillside, 2010

Ni hablar, más nieve, es la temporada y a todos, o a casi todos, nos gusta. Ya en una entrega anterior me referí tangencialmente a algunos de los aspectos negativos que puede traer consigo un exceso de nieve y que difícilmente nos imaginamos cuando vemos escenas como esta de Miklos Gaál. Parece no haber nada más dvertido que desplazarse por esa pendiente, volver a subir y hacerlo de nueva cuenta y así casi hasta la eternidad, hasta que esté bien entrada la primavera y la nieve vaya recobrando su estado líquido. La nieve, el paisaje nevado, las extensiones nevadas que se abren hasta el horizonte, tienen la misma cualidad que los desiertos, el mar, las nubes. Cuesta trabajo imaginar sus límites y ahí donde parece que se doblan para convertirse en cielo, se convierte en un lugar inalcanzable, de hecho inexistente fuera de nuestra percepción. Quizás sea por esto que algunos cuentos infantiles sitúan los reinos mágicos, los járdines fantásticos, los tesoros sin fondo, en esos espacios; por ahí está el famoso polo norte, no el descubierto y explorado por Robert Peary (1909), no el amenazado por el calentamiento global, no el que pierde extensión año con año, sino el sitio de dónde nos llegan los regalos, las alegrías de la temporada. Viendo la reproducción de esta fotografía, se antoja creerlo.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Como si fuera


Empiezan las posadas y esta imagen podría ser un buen ejemplo de esas luces y juegos de video que se acostumbran ahora en toda reunión o jolgorio, prueba patente de la dependencia que tenemos de las imágenes. Pero no, se trata de una microfotografía intitulada Charismon, cristales líquidos, del fotógrafo Manfred Kage y es del 2003. La pieza, como la mayoría del propio Kage, está inspirada en el trabajo de otro científico alemán, Ernst Haeckel (1834-1919) quien produjo el influyente libro Art forms of Nature, una serie de 100 dibujos y litografias que fue publicando de diez en diez entre 1899 y 1904. Un trabajo enorme y de gran mérito pues fue pionero en ver esta clase de relaciones entre la naturaleza y el arte y que después ha sido largamente explorada por otros científicos y artistas.
De regreso en las posadas, una tradción más que arraigada en México y que ha devenido de acto para la evangelización en excusa para la fiesta, van anunadas a las pastorelas otra tradición con idénticos fines, pero que también se ha convertido en oportunidad para hacer un teatro de revista facilón y sin mucha gracia. Qué bueno que hay quienes se han dado a la tarea de conservar las formas y las maneras tradicionales, ahora habría que darles una mayor difusión y las razones de porqué vale la pena conservarlas tal cual en lugar de mudar a las pachangas contemporáneas.
(Imagen: www.smb.museum)

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La fantasía

Polixeni Papepetrou. The Encounter. From: Fairy Tales. 2006

Uno de los principales ingredientes para que funcione correctamente esta temporada lo es la fantasía. Gracias a ella podemos sentirnos en verdad en un ambiente nórdico, ver renos corretear en el jardín trasero, colgar medias para que amenezcan llenas de regalos, esperar la llegada de Santa Clós, el Niño Jesús o a quien se resposabilice de esta función. También es por la fantasía que invade la época que nos sentimos más solidarios y hasta tentados a realizar actos caritativos o altruistas; el deseo de compartir, de sentirse alegre, emocionado, son sentimientos que también se alimentan de la fantasía. Pero si en nosotros es cruel el desengaño, en los niños, por fortuna, no funciona de esta manera, seguirán fantaseando hasta llegar al siguiente año con la misma ilusión, con la misma esperanza y ál año siguiente y al siguiente, hasta que de tanto uso se les acabe la fantasía y se den cuenta de la realidad que ha estando esquivándolos trás sus fantasías decembrinas. Dejemos pues que como en los cuentos de hadas la fantasía haga su trabajo y estos días los vivamos en paz y alegría, ya tendremos los próximos trecientos cincuentay tantos para enfrentar, con otras armas que no la fantasía, el diario trajín.

martes, 14 de diciembre de 2010

Dineros


Se ha hecho práctica mundial que cada que se pasa por una crisis financiera como primera medida de austeridad se busque —y la mayoría de las veces se logre— una reducción significativa del presupuesto dedicado a la cultura y las artes. Se tiene la falsa impresión de que una ciudad, un estado o un país, puede prescindir de los servicios y actividades culturales. A corto plazo es muy probable que, efectivamente, parezca que no sucede nada al quitarle recursos a este sector, mas a la larga, los efectos son devastadores; la cultura y el arte son transmisores de valores y una comunidad que los desconoce… bueno, por desgracia, ya sabemos a qué conduce.
Desconozco que pueda ser lo que motive a algunos de nuestros diputados locales a cuestionar el magro presupuesto que el estado le otorga, por medio del CONARTE, al Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, MARCO, o lo que se acordó recibiría por parte del Municipio de Monterrey.
Quizás fuera de contexto pudiera parecer que se trata de enormes e injustas cifras, sin embargo, si las viéramos en función de los costos que representa el mantenimiento y operación de una instancia como lo es el MARCO y que además ofrece un servicio público, a favor de la comunidad, resultaría que la participación oficial es reducida o, proporcionalmente, por debajo de lo que la institución recibe de otros fondos y fuentes del sector privado.
Pero no se trata de ver quién pone más o quién pone menos, la discusión, creo, debería centrarse en qué se puede y debe hacer para proteger los presupuestos que se destinan a la actividad cultural y artística, independientemente de cuál o cuáles sea las bolsas de las que salen. Crisis financieras seguirá habiendo y quizás con más frecuencia de lo que quisiéramos (los efectos de la globalización), así que convendría centrarnos en este punto en lugar de debatir si a instituciones como el MARCO se les debe o no quitar el apoyo público que reciben.
En México, como en otros países de América del sur y Europa, el estado es quien se ha encargado del impulso, creación, sostenimiento y operación de la mayoría de las instituciones culturales (museos, escuelas de artes y oficios, compañías de teatro y danza, orquestas, becas, centros literarios, bibliotecas, etc.), se considera que esta es una de de las tareas que debe llevar a cabo cualquier gobierno. Así operó en nuestro país, aproximadamente, de los años 20 a los 70’s del siglo XX. En esta última fecha, la iniciativa privada empezó también a fundar y sostener instituciones culturales, siendo, por cierto, el Museo de Monterrey uno de los primeros sino es que el primer museo en México soportado por una empresa privada. Durante el mandato de Salinas de Gortari, (1988-1994) con la creación del CONACULTA y el FONCA, el estado aceptó oficialmente la coparticipación del sector privado en esta que había sido una de sus funciones exclusivas. Con este paso, se aligeró la carga para el gobierno y los presupuestos oficiales pudieron tener mejor destino y resultados. Desde entonces este modelo de participación mixta parece ser el más adecuado.
Como comenta un amigo, si se tiene duda del destino de los recursos que se le asignan al MARCO, se le puede solicitar un informe anual de transparencia en donde se especifique qué hizo con ese dinero, o bien establecer otro tipo de relación como el firmado por el Municipio de Monterrey, que intercambió el apoyo económico por visitas gratuitas para los colegios de la ciudad. Existen, soy de la opinión, cientos de maneras de obtener más provecho de esos recursos, es cosa de planearlas y diseñarlas entre el CONARTE y el MARCO, lo importante, me permito insistir, no es reclamar este dinero como si fuera propio, sino hacer lo necesario para que el presupuesto del CONARTE no sólo se vea aumentado sustancialmente, sino que se impida se pueda hacer uso de él para otros fines como ya nos ha sucedido en administraciones pasadas.

Publicado originalmente por Milenio Diario.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Luces

Berenice Abbot. Night View. c. 1932

Desconozco hace cuánto o de dónde viene la tradición, en México o en cualquier otra ciudad del mundo, de contar con una iluminación especial para esta temporada, lo mismo para el exterior de las casas que para el centro o áreas especiales de una ciudad o poblado. Hay, todos lo sabemos, cascos urbanos famosos por su iluminación navideña; casas de gobierno, catedrales, palacios reales, járdines, comercios, que ponen especial atención a estos detalles y son visitados por miles estos días. Sea como fuera, lo cierto es que de la mansión más encumbrada, de la avenida más reconocida, a la casa más sencilla, a la calle principal del poblado, iluminarlas para festejar estas fechas parace ser una de las tradiciones más acertadas que tenemos. Así, al menos por unos momentos, podemos recordar valores comunitarios tan importantes como la solidaridad, la caridad, la fraternidad. Ojalá hubiera una iluminación especial para las otras tres temporadas, así no tendríamos sólo un mes de luz contra once sumidos en la obscuridad.
(Imagen: www.artnet.com)

domingo, 12 de diciembre de 2010

Nieve

Alexei Titarenko. San Petesburgo. 1996

Una de las ramas por las cuales nos llegan los festejos de la Navidad proviene del norte de Europa, de ahí que la nieve -y más en esta temporada- sea un elemento que siempre esté presente en la mayor parte de su imaginario. Lo curioso es que en países topicales o semitropicales, se mantegan prácticamente las mismas imágenes; así, no es difícil encontrar renos, o cabañas de troncos con el hogar encendido en medio de un paraje selvático o peor aún, en uno semidesértico. La nieve, por más que nos resulte atractiva, es, para quienes sí saben lo que es tenerla en forma de tormenta, una verdadera desgracia que año con año cobra un buen número de víctimas. Las ciudades rusas son famosas por las bajas temperaturas que alcanzan y sus nevadas, imágenes como la que presentamos aquí de Titarenko, es un ejemplo de lo dicho, pero también de nuestra difusa relación con la nieve, en su falta de corporeidad está la seducción que ejercen sobre nosotros, y al hacerlo desearíamos tener una blanca Navidad.


sábado, 11 de diciembre de 2010

El paso del tiempo

Liu Xiafang


Ayer comentaba con unos amigos acerca de la percepción del tiempo y cómo a medida que vas creciendo y envejeciendo la misma va modificándose. Cuando pienso en el mundo acelerado en que vivimos, en que el tiempo no nos alcanza para nada, o para hacer todo lo que quisiéramos en una misma jornada, creo que lo que más sorprende es cuando lo comparo -como todos- con la manera en que entendía el tiempo cuando niño y lo eterno, inmóvil y pastoso que me resultaban los días de clase o la cantidad de cosas que podíamos hacer empezando las vacaciones. Pero el mayor contraste resulta cuando comparo mis experiencias actuales con la expectativa del día de la Navidad. Cada año este día no sólo quedaba al otro lado del mundo, es decir, parecía inalcanzable, sino que cuando por fin llegaba duraba para todo ese año, es decir se volvía intenso, permanente, gozoso. Año con año esperábamos que el ansiado día llegara. Hoy, mal estamos en la sobremesa del día 24, cuando ya estamos pensando en la cena de la siguiente Navidad y sus preparativos. Creo que efectivamente nuestra percepción del tiempo ha cambiado pero que de niño, la mía al menos, era mejor al esperar la Navidad.

viernes, 10 de diciembre de 2010

En el circo

Creo que podemos estar de acuerdo si decimos que, independientemente del carácter consumista de la época, su espíritu está más orientado a los niños, o dicho de otra manera, quienes más gozan de este periodo son los pequeños. Y como niños no requieren de mucho para estar felices, por eso es que la imagen de la feria, del circo está asociada tanto a lo niños como a esta parte del año que, al menos en Europa, es cuando se ponen en movimiento huyendo del frío norte. Sibylle Bergmann es la utora de esta imagen, Nora, del año 2000. Por supuesto que hay más de una lectura en ella, pero hagamos que prevalesca, por lo menos durante estos días, la que les propongo: en una fría noche de diciembre, en un circo trashumante, se presenta la osa más graciosa e inteligente que se haya visto, Nora, los tres o cuatro niños que han acudido al circo, gozan con su espectáculo y aplauden a rabiar. Animal y entrenador se han ganado la cena de esta noche.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Flores


Además de la sensualidad, delicadeza y formas que pueden adquirir las flores, no podría decir por qué para esta temporada, ellas, las flores, me parecen un símbolo más que adecuado. Quizás será por la promoción que tienen ahora las flores de Noche Buena, por la admiración que tengo de los trabajos de Georgia O'keeffe o los de Robert Mapplethorpe, o los de Imogene Cunninham, cuya Magnolia de 1925, presentamos aquí. Como sea, la magen de una flor, independientemente de la época que sea, siempre será, una visión agradable.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Tiempo de Festejar

A partir de este día y hasta fin de diciembre, quisiera iniciar una nueva serie de imágenes, imágenes que nos recuerden o sugieran la época y las festividades decembrinas. Aprovechemos el momento para ver, pensar, reflexionar sobre temas que no sean los cotidianos, que nos alejen de los problemas del día a día, sean los personales, sean los colectivos. Veamos con otros ojos el mundo y personas que nos rodean, gocemos el impulso de la temporada, hagámoslo nuestro y aprovechemos creativamente este tiempo de festejos.

Marianna Breslauer. Mannequins, Berlín. 1932

martes, 7 de diciembre de 2010

De las emergencias


Entre lo que heredamos y aprendimos del siglo XX, está la desconfianza y rechazo a los sistemas nominalistas, por ello es que me pregunto si tiene caso sostener denominaciones como la de “arte emergente”, la cual tal vez funcionó allá por fines de los 70’s, cuando era necesario romper con los callejones sin salida a que habían conducido las Vanguardias, con las estrecheces de la tradición, y los intereses del mercado. Pero hoy día, cuando todo eso se ha relativizado, ha mutado a otras formas y procesos, con otra clase de actores y expectativas, ¿seguirá funcionando igual? ¿O da lo mismo el nombre que se le de? Valga esta digresión para entrar a la Bienal Nacional de Arte Emergente, Monterrey 2010, que se presenta en la Nave Generadores del Centro de las Artes del CONARTE.
Hacia rato que no me tocaba ver una cédula de inicio tan propia, mensurada, informativa y correcta como con la que abre la exhibición. Todo lo contrario a la aclaración de Rubén Ortiz-Torres, uno de los jurados, que más que una reflexión válida o una aportación sustanciosa al evento, parece producto de un berrinche. Es verdad lo que afirma “… lo que importa no es que el arte emerja sino que funcione”, pero para que lo haga, para que realmente funcione, se requiere de todo lo demás que parece estorbarle a Ortiz-Torres.
Y ya que tocamos el tema de los jurados, agrego que aún y cuando no acostumbro dudar ni criticar las acciones de quienes tienen que cumplir con esta tarea, en esta ocasión sí expresaré mis dudas respecto a una de las piezas de adquisición, la de Jesús Azpitarte, Doble masa, toda vez que según lo declarado los jurados están conscientes de que las obras que se adquieran pasarán a formar parte de la colección del estado, por lo que proceden teniendo en mente su enriquecimiento, lo que me permito cuestionar en este caso. Además, si lo comparo con otras obras también de adquisición, por ejemplo el políptico de Rosa Luisa García, Ana, una pieza inteligente, quizás un poco escolar, pero correctamente realizada y presentada, hay razones de más, creo, para pensar que el trabajo del Sr. Azpitarte, no tendría por qué estar aquí, o mejor dicho no tendría por qué incorporarse a la colección del estado.
De los productores de Nuevo León que participaron y fueron seleccionados, me parece que destacan los dibujos de Laura Lucía Ferrer y las mixtas de Jessica Salinas.
Curiosamente hay poca fotografía y video, y el mejor de estos Aluciencitas del regio Proceso inútil, está pésimamente colocado. Desconozco si en el envío original habían más ejemplares de estas disciplinas, si los hubo debieron ser de muy limitada calidad, lo que insisto es curioso dado que en eventos similares por lo general hay una buena cantidad de obras de estos medios y si no son maravillosas o fuera de serie, sí aceptables y de buena factura.
Sigue siendo un problema a resolver las piezas que incorporan sonido, es decir, su museografía plantea un reto interesante pues sin lesionar la integridad de las piezas se debería hacer algo para aislar o detener el sonido, máxime cuando no hay espectadores, y los únicos que lo sufren son los custodios que han de acabar con dolor de cabeza después de haber estado expuestos todo el día al sonido incesante de esas piezas.
Emergente se puede leer como algo que va naciendo, saliendo a la luz, pero también como que requiere atención inmediata, ninguna de las dos acepciones me satisface. Prefiero coincidir con el jurado, cuando afirma que estos eventos son un buen termómetro para saber qué están haciendo los productores nacidos entre 1972 y 1992, el grupo de edad más pujante y numeroso. Si es así y por lo presentado, ni están iniciado, ni requieren de más atención que la que ya han ganado, simple y sencillamente son buenos representantes de lo que se hace en este momento en gran parte del país y eso me parece es más que suficiente para identificarlos.

Publicado originalmente por Milenio Diario.





lunes, 6 de diciembre de 2010

Abstracto, abstracción

Chance/fall #1. 2010

Ayer, de pasada hice la distinción entre fotografía abstracta y abstracción en fotografía. En pintura sí que tiene sentido hablar de abstracción, es tanto un momento en su historia, como una de sus cualidades más interesantes, pero ¿en fotografía? Tomemos este ejemplo. Un trabajo del inglés Richard Caldicott (1962) sin duda se trata de una abstracción, un objeto que ni es fotografía en sentido estricto ni es una pintura, dibujo, gráfica y menos escultura. Es un trabajo en donde la forma, la luz, la superficie sensible, el tiempo de exposición, de obturación, etc. determinan el resultado, ¿es esto una obra abstracta?, o ¿hemos manipulado al medio para obtener una abstracción a través de la fotografía? Ahora bien, independientemente de cuál sea nuestra posición al respecto, lo que no puede negarse es el valor de estos trabajos, incluso, si se prefiere, su belleza, una de tal tipo que no conoceríamos a no ser por la fotografía.

(Imagen: http://f56.net)

domingo, 5 de diciembre de 2010

Como, pero sólo como, pintura

Sin título #7. 2010


Un trabajo más sobre la abstracción en fotografía o fotografía abstracta. Se trata, como se ve, de una fotografía del español  Antonio Azuaga (1974), quien generalmente presenta estas imágenes en grandes formatos lo que hace recordar la llamada pintura All Over the Field de los 50’s y 60’s. Fuera del color y el tamaño la fotografía de Azuaga se aleja de la pintura al presentar más bien un juego entre zonas con mayor nitidez o foco y  otras que resultan menos claras o fuera de foco, detalles que hacen que un observador común no encuentre reposo al observar estas piezas pues le exigen un constante e interminable ir y venir por toda la superficie tratando de obtener la gestalt de la fotografía que se le presenta.
(Imagen: http://f56.net)

sábado, 4 de diciembre de 2010

Lo abstracto


Aunque pudiera sonar contradictorio, desde muy temprano en el siglo XX se empezó a experimentar en busca de una fotografía abstracta, en tal sentido se deben ver los trabajos de la Bauhaus, Man Ray o Enrique Amero en nuestro país. Aquí presentamos una obra “abstracta” en un sentido muy diferente, Mosaico del inglés John Goto (1949) del 2008/2009 perteneciente a la serie del mismo nombre en la que lo “abstracto” encubre imágenes visibles en un juego en el que están envueltas las políticas de representación y libre acceso a la información. Lo “abstracto” en este caso es resultado de la forma en que se censuran las fotografías de prensa preferentemente, es decir hacen invisible, irreconocible, abstracta, una parte o toda la imagen que originalmente no estuvo censurada o revelaba una persona, un hecho, un suceso visible, reconocible, naturalista.
(Imagen: http://f56.net)


viernes, 3 de diciembre de 2010

En 100 años (30 y último)


Falta menos de un mes para que de inicio el camino que nos llevará al tercer centenario de la Independencia de México y el segundo de la Revolución. Sobre los festejos, conmemoraciones, actividades, obras materiales y demás que se ejecutaron con el mismo motivo pero con 100 años menos, es decir por el Bicentenario y el Centenario, ya se dijo todo o casi todo por lo que no creo que valga la pena volver a tocar el tema, como reza el dicho, “a palo dado, ni Dios lo quita”, así que tratemos de capitalizar esta experiencia de otra manera o con otros fines. El país cerrará este 2010 con los problemas seculares de siempre, algunos de ellos más serios que otros por la razones que todos conocemos, por lo que el tricentenario no sólo se ve lejano sino también muy complicado llegar a él por lo menos en las mismas condiciones en que nos encontramos frente al Bicentenario. Así pues, al llegar al fin de estas entregas hay algo que, no obstante,  me parece vale la pena resaltar: en estos 100 años el país ha demostrado su grandeza; a pesar de nosotros mismos, sigue estando ahí brindándose como siempre, como el cuerno de la abundancia que se vuelca sobre nosotros mismos si es que sabemos cómo aprovecharlo. Esta imagen de Roberto Ortiz Giacomán (1953) nos pone en claro qué tan lejos y qué tan ancho puede ser no sólo el horizonte de nuestro paisaje sino el que nos fijemos como ciudadanos, como habitantes de este país, y la verdad es que puede estar hasta allá y más allá aún pues son más los buenos mexicanos que en verdad quieren ver a las siguientes generaciones como orgullosos herederos de este Bicentenario.

jueves, 2 de diciembre de 2010

En 100 años (29)


Al llegar al fin de centenario de la Revolución y del bicentenario de nuestra Independencia ¿qué lecciones podemos obtener, qué nos queda de nuestro quehacer cultural a lo largo de estos años? De entre todas las aproximaciones que se han hecho al respecto una que siempre me ha gustado y convencido es la que expone Jorge Alberto Manrique al hablar de este mismo tema. El apunta que hay momentos en que la producción de arte en México se cierra sobre sí misma, busca en sus orígenes, sigue su historia, se pliega a sus costumbres y crea una arte nacionalista, de fuerte personalidad local. Pero casi inmediata o simultáneamente surge una rama nueva que termina por abrir la actividad artística a lo que sucede en el mundo, hay ánimos internacionalistas, se desea ser como el resto del mundo, y se crea una obra cosmopolita, influenciada por vientos que corren allende nuestras fronteras. Creo que esa ha sido la historia de nuestra actividad artística en estos 200 años y que hoy vivimos un momento de apertura, aunque es cierto, muy distinto a cualquier otro. El mejor ejemplo de este momento lo es el trabajo de Gabriel Orozco (1962) y para muestra un botón, una de sus fotografías más famosas la Pinched Ball de 1993. Orozco efectivamente representa ese alejamiento —además consciente— de todo lo que huela a arte mexicano, y el deseo por crear al margen de cualquier influencia que pudiera tener por ser oriundo de este país; es más, ni siquiera hay interés por producir un arte de cualquier otra nacionalidad, e incluso ni por producir Arte. ¿Es Gabriel Orozco uno de los resultados de esos 200 o 100 años que ha recorrido la producción artística nacional? Yo creo que sí en tanto que él mismo es producto de ese cerrar y abrir del que habla Manrique. Su obra no puede ser otra que la de un productor mexicano de fin de siglo, detrito de la rapidez y cantidad de cambios que le tocan vivir. En 100 años, el arte mexicano ha dejado de ser sin perder su personalidad, y ha sido sin dejar de ser influido por lo mejor de la producción mundial.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

En 100 años 28 (Continuamos)

(El día de ayer concluyó el mes de noviembre. Había advertido que a lo largo de sus 30 días estaría haciendo entregas respecto al Centenario de la Revolución mexicana. Fueron 27 las que aparecieron puntualmente en este espacio, desgraciadamente el mes cerró con un texto sin relación a este propósito, por lo que he decidido terminar las 30 entregas del mes aún y cuando las tres últimas se vuelquen sobre diciembre. Espero se comprenda la razón de esta decisión y si a alguien no le parece o le llegara a molestar, pido una disculpa).

 

Ojalá todos los extranjeros que llegan a nuestro país fueran como Mariana Yampolsky (1925-2002) y ojalá muchos productores mexicanos fueran como la Yampolsky, tan enamorada, tan profundamente comprometida, tan entendida, de nuestro país que si no lo supiéramos difícil sería adivinar que se trató de alguien que no tuvo hincadas en esta tierra sus raíces originales. Atraída por la fama y en ese entonces buen nombre del muralismo mexicano, Yampolsky llegó a México desde el lejano norte y decidió quedarse a trabajar como lo hacían los primeros miembros del Taller de la Gráfica Popular. Por fortuna la fotografía pudo más que pinceles y gubias, óleos y tintas y se entregó a la realización de una obra extraordinaria, auténticamente mexicana. Ya no se trata del México de los muralistas ni de los de la Escuela Mexicana, sino del México que quedó, el que perdura, el profundo, el que a pesar de los pesares sigue sosteniendo a sus hijos, sigue estando ahí, viviendo y muriendo día a dia. Hemos hablado de la formación del imaginario mexicano y de quienes han contribuido a su crecimiento, de las características que va adquiriendo, de los símbolos que incorpora y de los que lanza contra la realidad. Esta imagen que aquí vemos, es una de las muchas que pueblan ese imaginario y al verla vuelve a sonar la voz chillona de Octavio Paz leyendo el Laberinto de la Soledad, o la de Roger Bartra en su Jaula de la melancolía, o la de tantas y tantos otros que han sabido, a través de la palabra, de la imagen, recoger un pedazo del alma de México. En 100 años han llegado muchos extranjeros al país, ojalá todos hubieran sido como la Yampolsky que nos enseñó a ver otro México.

martes, 30 de noviembre de 2010

Ni tan comunes, ni tan iguales (última pausa En 100 años)


Debo confesar que me interesaba especialmente ver la muestra Rasgos Comunes que se exhibe actualmente en el Centro de las Artes I. De Loretto Villarreal, autora de las fotografías que se presentan, había visto su primera individual allá por el 2005, y luego la seguí a través de lo que fue presentando en los Salones de la Fotografía. Sin ser piezas fuera de lo común, sí me llamaban la atención por su corrección técnica y por lo que me perecían atisbos de un querer decir.
¿Por dónde empezar? Lo pregunto no porque haya mucho qué decir, sino para que lo poco que comente resulte de utilidad. No voy a citar a otros fotógrafos que se han ocupado del retrato infantil, ni a aquellos que se han mostrado preocupados por el tema de la identidad, o quienes han intentado, desde el siglo XIX, encontrar al tipo (de hombre civilizado, de ladrón o asesino, de belleza, de habitante tal o cual lugar, de representante de la nobleza, etc.), a través de la fotografía o reconstruyéndolo con su auxilio, porque no me parecería justo comparar proyectos verdaderos con una simple acumulación de imágenes semejantes, que lo único que comparten es ser retratos de niñas y niños.
No creo que lo que se exhibe sea un proyecto verdadero, entre otras razones, porque no hay unidad en lo exhibido; hay fotografías en color y en blanco y negro, lo no que no está mal, pero no todas las de color tienen tratamiento parecido, como tampoco lo tienen las monocromas. Igual, no hay unidad en la forma en que se han tomado los retratos, tan es así que hubo que repetir algunos de ellos para completar las colecciones. Da la impresión de haber entrado en el departamento de pasaportes infantiles y ahí haber seleccionado, 10, 30, o 150 imágenes, imprimirlas en dos o tres formatos y luego exhibirlas bajo cualquier encabezado.
Cierto, se puede hacer una exposición de este tipo, de hecho se han realizado con las fichas de identificación de sistemas carcelarios de todo el mundo, el problema con los Rasgos comunes, es que no es clara la intención con la que han sido reunidas estas imágenes. Al inicio del recorrido hay un texto firmado por la propia Villarreal, en el que afirma que este proyecto, en el que trabaja desde hace 10 años, es producto de una reflexión sobre los problemas sociales que nos aquejan y que no son responsabilidad de nadie en particular sino de la comunidad en su conjunto. Más adelante afirma que desearía que a través de su trabajo cobráramos consciencia del mundo que le estamos heredando a las nuevas generaciones. Perfecto, pero ¿qué demonios tienen que ver estas fotografías con tanta declaración; en dónde vemos esas intenciones; en dónde la responsabilidad de ella y de nosotros? Un proyecto no nace de la simple y cómoda reunión de una cierta idea y un material acumulado.
Esta es una de las fallas más graves de la muestra, es decir, ¿a dónde nos lleva; qué nos muestra; con qué se queda el espectador que no sea con la imagen de 150 niños(as) más o menos guapitos(as), y luego?
Si difícil resulta entender los propósitos de la exposición y las intenciones que hay detrás de este proyecto, más complicado se hace por la museografía empleada, la cual, francamente, es incomprensible; no hay razón, mejor dicho, no encuentro razón de por qué crear dos espacios cerrados, como habitaciones aisladas para presentar las fotografías, y no la veo porque se trata de lo mismo por lo que no había riesgo de que se contaminaran entre sí. Agreguemos la incorporación del sonido, entre presentación de los niños y voces infantiles mezcladas me causó más la impresión de una instalación de Boltanski sobre niños muertos en el Holocausto que de pequeños herederos de nuestras conductas.
No se puede dejar de mencionar la calidad de las impresiones, especialmente las de gran formato, pero ni eso, ni la cantidad, ni las buenas intenciones son suficientes para hacer una buena exposición.

Publicado orginalmente por Milenio Diario.





lunes, 29 de noviembre de 2010

En 100 años (27)

Entre las imágenes memorables de nuestro país y que son debidas a la recreación que la producción artística hace de la realidad, se encuentra la de la mujer mexicana. Hay muchas versiones sobre este tema, van desde la mujer fatal hasta la de la madre abnegada, de la mujer que se sacrifica por los suyas, hasta la mujer que enfrenta a su destino heroicamente. De entre todas se encuentra la que sirve de alegoría a la patria misma, la mujer esquiva y misteriosa, exótica y sensual, nativa y cosmopolita, exuberante, rica, inconquistable, esta imagen no puede ser otra que la de la las mujeres del istmo de Tehuantepec.
No es muy claro cómo fue que estas mujeres llegaron a adquirir este estatus, lo cierto es que desde muy temprano en el siglo se empezó a ver en ellas algo más que mujeres mexicanas oriundas de esta parte de la geografía, tal y como lo demostraría esta hermosa pintura de Saturnino Herrán (1882-1918) de 1914. Parece que fue durante un famoso viaje que se llevó a cabo en 1921 a instancia de José Vasconcelos, entonces ministro de educación, con destino a la península de Yucatán y Oaxaca. Invitados de Vasconcelos fueron Diego Rivera, Roberto Montenegro, Jorge Enciso, Miguel Covarrubias y otros productores. Ahí, en su encuentro con la gente, con la comida, con la historia, las artesanías y las costumbres, en la imaginación de todos empezó a formarse esa idea de la cultura nacional como la mejor y más valiosa moneda de cambio que se tenía en la re-construcción del país. Entre los grandes descubrimientos que harían se encuentran precisamente las mujeres del Istmo, quienes con su hermoso vestuario de origen hispano y oriental, cautivaron para siempre la sensibilidad de los sofisticados hombres y mujeres de los centros cosmopolitas. En 100 años la mujer en México ha destacado por muchas razones y en muchos escenarios, por desgracia aún padecen las limitaciones, violencia y represión de cualquier otra minoría. Su posicionamiento en condiciones de igualdad es otra de las tareas que tenemos pendientes para el tricentenario.
(Imagen: www.epdlp.com)

domingo, 28 de noviembre de 2010

En 100 años (26)


Al hablar de la conformación del imaginario mexicano, aquel que se formó a partir del fin de la Revolución y que tuvo vigencia por lo menos hasta 1968, en lo personal prefiero hablar del cine y las películas de Figueroa, “El indio” Fernández, Pedro Infante, Jorge Negrete, Joaquín Pardave, Sara García, Dolores del Río, Andrea Palma y compañía, de fotografías como las de Manuel Alvarez Bravo, Márquez Romay, Agustín Jiménez y hasta Tina Modottí, antes que de la obra mural, de caballete o gráfica de Rivera, Orozco, Siqueiros, Tamayo, Anguiano, O’Gorman o cualquier otro de sus seguidores. La razón es muy simple y tiene que ver con la extensión, con cuestiones de cantidad. Hay un caso, no obstante, proveniente también de las artes plásticas aunque de una rama considerada menor, la ilustración y su relación con la industria editorial. Me refiero al Chihuahuense Jesús Helguera (1910-1971). Aquí, una de las múltiples versiones que realizó en torno a la “leyenda de los volcanes”. Hasta donde recuerdo no había Navidad o Fin de Año en que no nos regalaran de la zapatería, la carnicería, la vulcanizadora, la panadería o la farmacia, uno o varios calendarios con una o varias imágenes preferentemente de este gran ilustrador. Mi madre los colocaba puntualmente tras la puerta de la cocina, en el corredor del desayunador, a la entrada del patio de servicio, esto es, en los lugares donde siempre y a todo momento, fueran visibles. Si alguna imagen nos enseñó cómo era el mundo prehispánico, cómo la vida previa a la Revolución, como el día a día en el campo nacional, fueron estas y no las que se encuentra en los museos o los muros de las dependencias oficiales. Si alguien ha sido responsable de crear esa imagen del México de Charros, de mujeres abnegadas, de nativos heroicos y dramáticos, de la belleza y sensualidad de las mujeres mexicanas, son Figueroa y compañía, Helguera y sus calendarios y cajetillas de cerillas. En 100 años han sido esas las imágenes del México moderno y su identidad, no las que nos han querido vender provenientes del llamado Renacimiento mexicano, las que, si acaso, contribuyen a la formación del imaginario tangencialmente.

(Imagen: wwwmetropoli.org.mx)