lunes, 13 de diciembre de 2010

Luces

Berenice Abbot. Night View. c. 1932

Desconozco hace cuánto o de dónde viene la tradición, en México o en cualquier otra ciudad del mundo, de contar con una iluminación especial para esta temporada, lo mismo para el exterior de las casas que para el centro o áreas especiales de una ciudad o poblado. Hay, todos lo sabemos, cascos urbanos famosos por su iluminación navideña; casas de gobierno, catedrales, palacios reales, járdines, comercios, que ponen especial atención a estos detalles y son visitados por miles estos días. Sea como fuera, lo cierto es que de la mansión más encumbrada, de la avenida más reconocida, a la casa más sencilla, a la calle principal del poblado, iluminarlas para festejar estas fechas parace ser una de las tradiciones más acertadas que tenemos. Así, al menos por unos momentos, podemos recordar valores comunitarios tan importantes como la solidaridad, la caridad, la fraternidad. Ojalá hubiera una iluminación especial para las otras tres temporadas, así no tendríamos sólo un mes de luz contra once sumidos en la obscuridad.
(Imagen: www.artnet.com)

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