sábado, 11 de diciembre de 2010

El paso del tiempo

Liu Xiafang


Ayer comentaba con unos amigos acerca de la percepción del tiempo y cómo a medida que vas creciendo y envejeciendo la misma va modificándose. Cuando pienso en el mundo acelerado en que vivimos, en que el tiempo no nos alcanza para nada, o para hacer todo lo que quisiéramos en una misma jornada, creo que lo que más sorprende es cuando lo comparo -como todos- con la manera en que entendía el tiempo cuando niño y lo eterno, inmóvil y pastoso que me resultaban los días de clase o la cantidad de cosas que podíamos hacer empezando las vacaciones. Pero el mayor contraste resulta cuando comparo mis experiencias actuales con la expectativa del día de la Navidad. Cada año este día no sólo quedaba al otro lado del mundo, es decir, parecía inalcanzable, sino que cuando por fin llegaba duraba para todo ese año, es decir se volvía intenso, permanente, gozoso. Año con año esperábamos que el ansiado día llegara. Hoy, mal estamos en la sobremesa del día 24, cuando ya estamos pensando en la cena de la siguiente Navidad y sus preparativos. Creo que efectivamente nuestra percepción del tiempo ha cambiado pero que de niño, la mía al menos, era mejor al esperar la Navidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario