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martes, 4 de marzo de 2014

Pesadilla


A continuación, una de las muchas lecturas que pueden hacerse a la exposición retrospectiva de Oscar Muñoz, abierta al público el pasado 28 de febrero, en el MARCO.
         No es esta la primera vez que recibimos obra de Muñoz en la ciudad aunque siempre en muestras colectivas, por lo que ésta es un buena oportunidad para apreciar, en lo individual, su quehacer a lo largo de casi 30 años, una producción, que, entre otras cualidades, es pasmosa por su congruencia.
         Las líneas que siguen están divididas en tres apartados: la imagen y el soporte; el tiempo; y la pesadilla. Para iniciar, creo que el interés de Muñoz por la fotografía se puede dividir, al menos, en dos partes, la imagen en sí misma y su soporte. La fotografía como posibilidad de fijar y retener una figura (un retrato), un acto o más bien el resultado de una operación semejante a nuestra memoria; en tanto que el soporte es el material deleznable que sufre los embates de la naturaleza, es el soporte y no la imagen lo que desaparece al someterse a las inclemencias del medio, el soporte puede desparecer pero la imagen permanece en la memoria. Si nos fijamos bien, una instalación como Biografías, del 2002, nos habla precisamente en este sentido, la imagen en el agua va y viene porque el líquido, que en este caso va sobre, cubre el soporte, se cuela por el drenaje, no la imagen que una vez que ha sido fijada por un negativo permanece refugiada en él, lo que le permite regresar una y otra vez. Por tanto, creo que Oscar Muñoz no sólo cuestiona la imagen fotográfica por su supuesta objetividad, o su relativo valor testimonial, sino también por la fragilidad de los soportes en que ha aparecido y que la hacen vulnerable al paso del tempo.
Re/trato

         El tiempo es, precisamente, el segundo apartado en el que pueden acomodarse diversos comentarios acerca de la obra de Muñoz, ya sean relativos a su paso, su transcurrir, o a sus efectos sobre personas y cosas. Y creo que este inteligente productor ha encontrado una manera casi idónea de representar, simultáneamente, el devenir en sí mismo, y sus efectos, me refiero al agua. Ya sea gota a gota o bien corriente, el fluir del agua nos remite al paso del tiempo, rápido, furioso, plácido, tormentosamente lento, en cualquier caso, sus efectos son desastrosos, destruye tarde o temprano, el soporte que puede prestar a la imagen o en el que va la imagen. Por goteo, evaporación, dilución o escurrimiento, el resultado siempre es el mismo, la imagen desaparece. Pero no lo hace simplemente, si así fuera no tendríamos evidencia del tiempo transcurrido; al irse destruyendo, la imagen original, sufre distorsiones, se deforma y acaba siendo incomprensible e irreconocible, tal y como sucede con nuestra memoria. Re/trato, del 2004 o Proyecto para un memorial, de un año después, ejemplifican perfectamente esta característica en el trabajo de Muñoz.
Proyecto para un memorial.

         Finalmente, este retener imágenes para luego verlas desaparecer por la finitud de sus soportes, su vuelve una pesadilla no sólo porque las imágenes se construyen y reconstruyen al infinito como si se tratara del castigo a Sísifo impidiendo tener recuerdos fijos pero tampoco olvidarlos, sino porque tiene una versión más cruel en Sedimentaciones, 2011, en la que a la desaparición de las imágenes le sigue su reconstrucción como hemos visto, pero en ese volver a formarse la imagen, ésta ya no corresponde a la que originalmente fue disuelta sino que el transcurrir del tiempo nos devuelve otra, ni siquiera un sucedáneo, simplemente una representación distinta, con lo que el nivel de confusión y angustia aumenta al máximo, provocando no el olvido, sino la obliteración de la memoria, puesto que ya no cumple con función alguna.
         Una exposición tan rica como la presente, no podía estar completa sin una última gran obra, un regalo a la ciudad y a los visitantes del MARCO, la instalación Eclipse, una serie de pequeños espejos cóncavos que proyectan sobre el muro interior del museo la agitada vida de afuera; versión múltiple de la cámara lúcida que nos ofrece un magnífico ejemplo de la imagen, su durabilidad y el transcurrir del tiempo.

Publicado originalmente en Milenio Diario.
Ver también www.artes2010.wordpress.com 

martes, 25 de febrero de 2014

Uso y reúso de la fotografía

Isidro Blasco. New York Planet. 2014

Gracias a los buenos oficios de un amigo cercano he tenido la oportunidad de conocer el trabajo del español Isidro Blasco, arquitecto que trabaja y vive en la ciudad de Nueva York. Se trata de un polifacético productor, interesado, entre otras cosas, en las instalaciones e intervenciones en casas y edificios, cuyo registro guarda en fotografía, por lo que también ésta entra dentro de su producción regular. Es precisamente fotografía el trabajo más reciente que ha salido de su taller, se trata de los llamados Planet (Madrid Planet, New York; Sao Pablo; Sydney, etc.), ingeniosas construcciones que presentan a las ciudades en cuestión vistas desde las alturas en 360 grados, nada nuevo puesto que ya se conoce esta clase de obras, lo interesante aquí es que esos 360 grados de imagen no son una sola toma, ni son planos, sino que se han construido a partir de unir muchas otras; además, para dar una impresión tridimensional de lo que se ve desde las alturas, Blasco levanta intrincados soportes de madera, como si fueran los andamios empleados en la construcción de estos edificios, y así, empujando aquí, soportando allá, levantando acullá, produce no sólo unos hermosos objetos fotográficos sino una muy interesante visión de lo que son, urbanística y arquitectónicamente, las principales ciudades de este siglo XXI.
A partir de estos trabajos recuerdo muchos otros productores que se han valido de la fotografía para producir, a partir de ella, otra obra que no es ni fotografía ni puro objeto, sino más bien dispositivos a partir de los cuales aparecen nuevos significados. Pienso en lo hecho por Hanna Höch o John Heartfield, auténticas re-elaboraciones de la imagen fotográfica a fin de comunicar, uno, los horrores del fascismo, la otra, la alienación que sufre la mujer. También me vienen a la mente los collages de Moholy-Nagy o El Lizzitsky, con los que aumentó el vocabulario de las vanguardias. Entre nosotros pienso en Lola Álvarez Bravo, en Kati y José Horna, Siqueiros. Más contemporáneos son Thomas Allen y sus recortes en relieve (lo que recuerda de nuevo a José Luis Díaz), y John Stezaker que apareando dos imágenes ya existentes, especialmente retratos, hace aparecer un tercero que cuestiona, por ejemplo, la identidad de género. Estos y muchos más productores se han valido de la fotografía, como collage, punto de arranque, registro, complemento, matriz, o cualquier otro recurso y proceso, para crear trabajos que son el resultado de, generalmente, fecundos cruzamientos entre distintas manifestaciones e intenciones comunicativas o expresivas.
Esta cualidad que bien podríamos identificar como una de las manifestaciones de la plasticidad de la fotografía, convierte al medio en el favorito de distintas prácticas artísticas, y si además consideramos que al ser empleada de esta manera la fotografía se desnaturaliza, es decir, deja de ser considerada imagen fotográfica para convertirse en sólo imagen, nos daremos cuenta de los alcances de esta operación, pues al abandonar el marco normativo de la fotografía, cada pieza así construida, elabora, en ella misma los criterios bajo los cuales habrá de ser juzgada.
La aparente sencillez de estas técnicas, la simpleza con que se lleva a cabo la trasposición de la fotografía a otro medio, motivo y/o contexto, en el fondo representa una de las grandes vías por las cuales se ha venido desarrollando la producción artística contemporánea; camino que inicia con las Vanguardias pero cuya duración es de largo plazo, por lo que quizás aún no hayamos visto más que el principio de todo lo que es capaz de generar.
A los grados de libertad ganados, sumemos, para terminar, los alcances de la tecnología digital en cuanto a la   producción de imágenes. Veremos entonces que caminamos por el umbral de nuevos tiempos en los que todo habrá de cambiar. Dependerá de los productores de hoy hacer uso de estos y otros nuevos recursos a fin de ofrecer un auténtico arte de nuestros tiempos.

Publicado originalmente por Milenio Diario
Ver también: www.artes2010.wordpress.com
Imagen: isidroblasco.com

                                                                                                                

martes, 3 de septiembre de 2013

Fotografía y guerra

El fotógrafo Paul Hensen, muestra su fotografía del Entierro en Gaza, premio 2013 del World Press Photo.
 
        Hoy, cuando vuelven a sonar los tambores de guerra, vale la pena revisar cuál es el estatuto de las imágenes fotográficas (digitales o analógicas) y la serie de eventos que conocemos como escenas o situaciones de guerra (cualquiera que sea su alcance). Quizás debiéramos iniciar con la confirmación de un hecho que fue puesto en evidencia a partir de la primera guerra del golfo (1990): si la corresponsalía de guerra —y con ella todo el periodismo— debía cambiar para ajustarse a la nueva realidad que fue la transmisión de la guerra en vivo, también quedó claro  que a las imágenes de origen fotográfico poco o ningún lugar les estaba reservado en/para esta clase de eventos.
         Las imágenes de guerra que inmortalizaron Robert Capa, Eugene Smith, Lee Miller o Eddie Adams, que presumimos fueron obtenidas aún a riesgo de su propia vida (cuentan que el mejor consejo que daba Capa era que si las fotos no resultaban ser lo suficientemente buenas se debía a que no estaban lo suficientemente cerca de la acción), han cedido su lugar a la instantaneidad de las imágenes que nos son transmitidas vía Internet. El fotoperiodismo que aún queda, debido a la manipulación digital de la que es objeto cualquier imagen, con o sin el consentimiento de su  autor, ha llevado al gran público no  sólo a dudar de su veracidad, sino  también ha provocado las más  acaloradas discusiones entre  académicos que niegan o defienden  la bendita relación entre fotografía y  verdad, fotografía y realidad,  fotografía y objetividad, pilares,  como se ve de lo que hemos creído,  como si fuera la Biblia, durante  tanto tiempo respecto a la fotografía. Polémicas tan conocidas como las provocadas por las imágenes publicadas hace 10 años por Los Angeles Times (Brian Walski) o las más recientes de El País acerca de la muerte de Hugo Chávez, son como el botón de prueba de la problemática situación en que se halla actualmente el fotoperiodismo y en especial el que cubre el frente de guerra.
         Es verdad que aún quedan algunas de estas imágenes fotográficas que han servido o sirven para denunciar graves actos, ahí están, por ejemplo, las fotografías de la cárcel de Abu Gharib que cándidamente tomada y hacía circular por el Internet la policía militar Lynddie England, o las que hace unos días diera a conocer la oposición Siria acerca de un supuesto ataque con armas químicas sobre la población civil; aun así, la verdad es que son las menos, y, por el contrario, no sólo ha crecido nuestro escepticismo  respecto a estas imágenes, sino que también cada día que pasa nos hacemos un tanto más insensibles a lo que muestran.
         Esta insensibilidad o falta de reacción ante imágenes de cuerpos golpeados, mancillados o destrozados, así como de serios daños materiales, ha provocado que entre los propios foto-editores de diarios y revistas se vaya diseñando una especie de estética del horror, la pobreza y la desgracia, es decir, difunden únicamente un determinado tipo de imagen, aquella que por sus características dramáticas, poco frecuentes, anormales o francamente bizarras esperan llamen la atención y logren más ventas. No hablo de que este sea un proyecto consciente (espero, deseo, que no lo sea) de parte de los editores, sino que más bien es el resultado, la manera en que reaccionan ante la conducta y hábitos de compra de sus lectores, y la competencia omnipresente del Internet. Esta tendencia se ve reforzada, no sólo por el favor del gran público, sino por permios y reconocimientos que obtienen los fotógrafos más “espectaculares” de parte de agencias u organizaciones tan prestigiosas como el World Press Photo (recordemos la fotografía ganadora del primer lugar de este año, el Entierro en Gaza del sueco Paul Hansen).
         Qué las imágenes de guerra han sido desde siempre manipuladas a fin de mover y conmover conciencias es verdad. De Fenton en adelante así se había procedido teniendo en mente el servicio que prestaba la fotografía a los lectores, lo nuevo de nuestra época es que ahora la misma manipulación no es producto de la intención de servicio, sino de un fin comercial; por desgracia, así son las cosas en este mundo contemporáneo.
 
Publicado originalmente por Milenio Diario.
 

jueves, 23 de mayo de 2013

De Leibovitz



Tal y como se anunció aquí mismo, el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades de este año falló en favor de la fotógrafa Annie Leivovitz. Sin duda se trata de una productora de talento y con recursos que parecen no tener fin, pero me alegra que el Príncipe de Asturias se otorgue más como un reconocimiento a una trayectoria que a obras en particular, porque en ese sentido no estaría tan seguro de que Leivovitz mereciera este reconocimiento. Creo que como fotógrafa tiene una capacidad y un ojo que sin duda destacan  de entre muchos de sus colegas, pero también de que es demasiado complaciente con su trabajo, por no decir que raya en lo cursi sin proponerselo (tipo David LaChapelle). Difícilmente encontraremos a quien no guste de los retratos y recreaciones que ha hecho Leivovitz a lo largo de su carrera, y si obtiene tal aceptación es precisamente no porque aporte algo con sus imágenes sino porque refuerza el estereotipo que la mayoría de nosotros tenemos sobre algunos de esos temas, por ejemplo la Blanca Nieves que aquí presentamos. Entre esa imagen y el retrato de la reina Isabel del 2007, prefiero el segundo sin duda, aunque quizás la verdadera Leivovitz fue aquella alocada chica que como buena groupie se incorporó a los fotógrafos de la legendaria revista Rolling Stone, logrando los mejores y más crudos retratos de los principales miembros de ese ambiente. Ser el fotógrafo(a) que más cobra en el mundo no la convierte, en auntomático, en la mejor.

(Imágenes: De SnowWhite: http://leperepelletier.blogspot.com;
de la reina Isabel: www.nytimes.com)

sábado, 16 de febrero de 2013

Agregar y restar IV

Que el Collage como el Decollage son técnicas o estrategias que emplean los productores con múltiples fines, ni cabe duda. Encontramos desde los que ejecutan su obra con estas técnicas por cuestiones meramente formales, hasta quienes lo hacen con fines políticos, no sólo de provocar una re-lectura gracias al nuevo arreglo que toma el material empleado, sino para hacer claro, evidente un mensaje en particular. Este es el caso de esta imagen, La madre Europa cuida de sus colonias, s/f, de Lászlo Moholy-Nagy. En el catálogo de este prolífico e importante productor encontramos fácilmente toda la variedad de usos y recursos de los que hablamos: hay collages fotográficos, híbridos (fotografía e ilustración a mano alzada; fotografía e imágenes pictóricas, etc.), tipográficos, etc. Es curioso cómo es que productores de la importancia y trascendencia de Moholy-Nagy no tengan una mayor difusión, cuando mucho del arte moderno y sus principales tendencias se deben a las aportaciones que hombres y mujeres como él hicieron principalmente desde la celebre Bauhaus en el periodo entre guerras. Quizás su férrea insistencia en un arte polítizado y social, desde entonces lo haya marginado del gran público que prefiere la ascepcia de los objetos no comprometidos.

viernes, 15 de febrero de 2013

Agregar y restar III

Fundador y líder del Independent Group de Inglaterra, Edoardo Paolozzi, luego convertido en Sir por cierto, logró conjuntar no sólo a productores plásticos, sino también a diseñadores y arquitectos que empezaron a preocuparse por las manifestaciones de cultura popular producto de la vida en la ciudad y los cambios producidos en sus relaciones. Esta tendencia y esta actitud es la que los convierte en un antecedente directo del POP americano. Aunque a Paolozzi, de quien aquí vemos uno de sus trabajos, c. 1951, se le considera uno de los padres de este movimiento, el POP Art, él siempre lo negó o lo evitó, ya que consideraba que su trabajo estaba más bien del lado de una renovación surrealista o bien que esta era la actitud con que se acercaba a su obra. No deja de ser interesante esta, quizás involuntaria, asociación entre el POP y el surrealismo y sobretodo referida a estos encuentros que sólo la cultura popular es capaz de provocar como por ejemplo acercar a las nuevas portadas de revistas para "caballeros" la publicidad comercial de una llanta de automóvil, provocando una relectura de todos los elementos icónicos que ahí aparecen. Antecedente o no del POP la verdad es que la obra del Independent Group y de Paolozzi en especial, merecería una mayor y mejor difusión fuera de la esfera inglesa.

jueves, 14 de febrero de 2013

Agregar y restar II

 
De entre los históricos que se han valido del collage para desarrollar su obra y en especial del collage fotográfico, se encuentra Hanna Hoch. Aquí un ejemplo de una de sus series más interesantes, Nude, ca.1929. Se trata de aquella en que a figuras del entonces llamado "arte primitivo o tribal" (África, Oceanía, América Prehispánica, los grupos del extremo norte, etc.) les contrapone partes, cuerpos, rasgos, del arte occidental o trozos de fotografías, retratos, cuerpos, miembros o detalles, de personas. El resultado es, entre muchos otros aspectos, una crítica a los modelos de belleza y sus afanes de universalidad, una lección que aún hoy en día no termina por asimilarse.
 

viernes, 25 de enero de 2013

Fotos de no-fotógrafos (3)

 
El caso de David Hockney podríamos decir es típico en el tema que nos ocupa. Se trata de un gran pintor que descubrió  a través de la fotografía una línea de trabajo que desarrolló plenamente sin tener jamás la pretensión de convertirse en fotógrafo. Sus mosaicos con  Polaroid, como esta Silla de 1985,que algunos han querido ver como una especie de neo-cubismo, son la prueba evidente de cómo es que la fotografía en manos de quién sea, es decir de profesionales o aficionados, puede dar resultados extraordinario siempre y cuando se comprenda el medio y se tenga algo qué decir.
 

viernes, 4 de enero de 2013

Para empezar III

 
Si la humanidad puede estar amenazada por desenfrenadas hordas de zombies, ¿qué decir de una invasión desde el más allá, un asalto a nuestro mundo por los cientos de almas que lloran su pena en forma de fantasmas? Aquí una de las fotografías del que quizás haya sido el más famoso de los fotógrafos de apariciones, el norteamericano William Mumler: Fanny Conant con el espíritu de su hermano Charles H. Crowell, 1870-1875. Si la fotografía nos enseña a ver lo que de otra manera o no estamos capacitados o escapa a nuestra atención, ¿por qué no habría de mostrarnos también a esos etéreos seres que nos acompañan aún después de muertos? La envidia, como en tantos otros casos, hizo que el floreciente negocio de Mumler tuviera que cerrar y éste terminara muriendo en la más absoluta pobreza, dejando a sus seguidores sin saber a ciencia cierta si el mundo fantasmal acabará por envolvernos como venganza y castigo a nuestra incredulidad.
 
(Imagen tomada del libro
The Strange Case of William Mumler Spirit Photographer.
University of Minnesota Press, 2008)

miércoles, 2 de enero de 2013

Para empezar I


No se acabó el mundo pero por lo menos durante el año que acaba de terminar todos estuvimos al pendiente de la hoy célebre cuenta larga del calendario maya. Propongo que este año lo dediquemos también al fin del mundo pero provocado por una invasión alienigena que odia a la raza humana y se ha propuesto acabar con ella de una vez y para siempre. Así, durante esta semana las entradas que estaré publicando tendrán que ver o con la amenaza OVNI o cualquier otra que ponga en jaque a nuestro planeta y raza; ojalá fuera eso suficiente entretenimiento como para hacernos olvidar los odios y las luchas entre nosotros mismos.

sábado, 29 de diciembre de 2012

De aquí al final (4)

 
En el post de ayer mencionaba que entre las fotografías de las que aún se puede aprender, y mucho, según mi experiencia, se encuentra la japonesa pero también la nórdica. Aquí presento una fotografía de la serie Water de la fotógrafa islandesa Rebekka Guoleifsdóttir, una mujer de múltiples talentos entre los que se incluye el diseño de los típicos sweteres nórdicos que además ella misma se encarga de comerciar. Hay, en todos sus trabajos, una sutil referencia a cómo hombre y naturaleza se pueden complementar, y cómo aceptándose se puede sobrevivir aún en las condiciones más extremas. Tolerancia, respeto, complemento, conceptos que quizás la fotografía nos pueda enseñar a través de trabajos como los de esta artista y que deberíamos poner en práctica este año que ya casi empieza.
 

jueves, 27 de diciembre de 2012

De aquí al final (2)

 
Posiblemente menos sutil y más brutal, pero igual de inquietante que las fotografías de Helmut Newton, son los trabajos más recientes de la también fotógrafa alemana Ellen von Unwerth, en especial estos que forman parte de una serie del 2011 intitulada The Story of Olga. Ante estas imágenes es difícil no pensar en Newton y cuestionar la delgada línea que separa lo erótico de lo meramente sexual o pornográfico. Cualquiera que sea la postura que se tome, las fotografías de von Unwerth, quien también fue modelo por cierto, son un buen ejemplo de la presencia de nuevos temas o maneras de abordar los de siempre, formas y contenidos que se hicieron más frecuentes en este año que termina.
 

lunes, 24 de diciembre de 2012

La Navidad VI

 
Si la temática religiosa ha ido disminuyendo en los motivos y contenidos de la producción artística, lo cierto es que también, de vez en vez, aparecen productores que por los motivos que se quieran logran ofrecer obras de esta naturaleza de gran calidad, con lo que parecieran confirmar que en cualquier momento, en cualquier lugar, con cualquier medio, y con cualquier tema, siempre se podrá producir un trabajo que a la vez que signifique algo para su entorno, se sume a una tradición de imágenes, religiosas en este caso, manteniendo así su vigencia. Nada mejor para comprobarlo que esta hermosa fotografía de la norteamericana Gertrude Kasebier, El pesebre, de 1899. Una imagen manierista, algo cursi si se quiere, demasiado explícita, poco arriesgada, sí, pero con todo, es la apuesta de la fotógrafa por temas con los que siempre estuvo comprometida por lo que no es casualidad que, dado el momento, se haya acercado, y bien, a esta temática.

domingo, 23 de diciembre de 2012

La Navidad V

Si a partir de la segunda mitad del siglo XIX los temas religiosos empiezan a menguar en la producción regular de las artes visuales (entre las artes, las únicas excepciones serían la arquitectura, la orfebrería, quizás la música y algo de escultura), en la fotografía es más extraño encontrarlos, salvo el caso, como decíamos ayer, de productores asociados a ideas estéticas que ven en la cuestión simbólica un medio para expresar toda clase de preocupaciones. Ligada a una de estas tendencias encontramos a Julia Margaret Cameron y su Día de primavera, una referencia más que clara y directa al tema de la temporada, la Navidad. No deja de ser interesante, además de las cualidades propias que como fotografía pueda tener este trabajo, las implicaciones ideológicas y artísticas que pudo y puede tener la producción de estos temas y sus contenidos, dependiendo del momento y las circunstancias en que se llevan a cabo.
 
(Imagen: www.flickr.com)
 
 

lunes, 3 de diciembre de 2012

Fotografías del presente VI

 
Pat Brassington. The Pressing #4. 2011.
 
Con esta imagen llegamos al término de esta mini-serie dedicada a la presentación de imágenes que se exhiben, circulan y venden, nos guste o no, como fotografía contemporánea. Como se ha visto, quizá lo único que tienen en común es que son producto del presente (aunque algunas de ellas vayan sin fecha), o sea, fueron obtenidas contemporaneamente a nosotros. Van del uso mixto de medios, a la re-utilización de técnicas del pasado (como en el ejemplo de ayer que son colodiones húmedos), o presentaciones más o menos exquisitas como la que aquí vemos. Esperamos pues haber cumplido con el objetivo de colaborar en el reforzamiento y consolidación de una cultura fotográfica común a todos.
 


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Fotografías del presente I

 
Como en las anteriores ocasiones, tratando de dar seguimiento al tema principal de este blog que aparece todos los martes, en esta ocasión estaré presentando imágenes de fotografías contemporáneas que se exhiben, que se presentan, como tal, es decir como resultado de la práctica de la fotografía contemporánea. No son ni mejor ni peores que muchas otras, no son modelo o ejemplo a seguir, son, una vez más, mi contribución a la formación de una cultura fotográfica más amplia, pues como decía ayer, quien gusta de la fotografía lo que ama antes que otra cosa es otras fotografías. Vaya pues esta mi aportación a lo largo de los siguientes 6 días. Aquí un trabajo de la pareja formada por Maurice Scheltens & Libeth Abbenes, Naturaleza muerta, s/f. Se trata de un collage que se retroproyecta y se vuelve a fotografiar reuniendo en una sola imagen dos medios, el del collage y el de la proyección, una de las características del estilo contemporáneo.
 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Photo-paisaje I

 
Muy en la línea de aprovechar los recursos tecnológicos del momento a fin de componer o re-construir imágenes fotográficas se encuentra el trabajo más reciente de la fotógrafa holandeas Ann Pettersson (n.1965). Denomina a sus paisajes como híbridos puesto que son el resultado tanto de tomas hechas en el campo como de su re-elaboración en el laboratorio convertido en una computadora con los programas de manejo de imágenes que todos conocemos. Damos así inicio a esta semana dedicada a la presentación de paisajes, compuestos o no, producto de la sensibilidad, intereses y momento histórico de sus autores. Como he dicho, afortunadamente existe una larga y fructífera tradición del paisaje fotográfico que da para uno o varios libros sobre el género en exclusiva. Veamos  e intentemos comprender lo que la naturaleza o la ciudad tienen que enseñarnos.
 
(Imagen: www.seelevel.nl)