martes, 26 de noviembre de 2013

Donde no hay 1ero. no puede haber 2do.

 

Me llama la atención la manera en que algunos miembros de la comunidad artística de Monterrey, los del llamado gremio de artes plásticas en particular, perciben lo que sucede en su entorno y reaccionan y se manifiestan a favor o en contra de aquello que llama su atención. Hace unos meses, cuando se hizo la selección y premiación de la Reseña, el evento convocado por la Casa de la Cultura de Nuevo León, se armó la de San Quintín, y más de uno se sintió ofendido por tales resultados, pero hace unos días, cuando se anunció la premiación del Salón de Noviembre de Arte, A.C., que fue más irregular que el de la Casa de la Cultura, no me ha tocado ver o saber de alguna manifestación, protesta o reclamo, en su contra. Es entonces cuando empiezas a sospechar que el enojo provocado, la molestia que se hace pública, responde a otros intereses que no los propios del campo al que pertenecen.

Hablo de irregularidad no tanto porque se premió a dos segundos lugares cuando no hubo un primero (el latinajo que aparece en las cédulas, EX AEQUO, significa que dos o más participantes en un concurso obtienen el mismo premio) (cuando no hay primero el segundo toma su lugar ¿no?), menos por  quienes resultaron  galardonados  (si obtuvieron la mitad del monto  económico del primer premio,  ¿entonces son primero o segundo  lugar?), o por quienes así  procedieron, pues sabemos que  cada concurso tiene sus propios  procesos internos y sus razones y  motivos para seleccionar y premiar  a estos y no aquellos.

Hablo de irregularidades por el mensaje que se envía a los participantes, a los seleccionados y a los que fueron rechazados en primera instancia, y en especial a los que trabajan, como en este  caso, la pintura. Pareciera que con  los premios otorgados se buscó más  una decisión salomónica que se  extendió hasta el par de menciones  que se dieron, que una toma de  postura respecto al envío  recibido.  Un mismo premio dividido en dos,  una mitad para una pieza naturalista, Candy Bar de Marcela Montemayor, la otra mitad para una  abstracta, Bodegón de David Garza.  Una mención para una pintura ¿fantástica?, otra para una informalista.

Es cierto que hoy día conviven las más diversas tendencias y preferencias, que se mezclan y hasta dan lugar a híbridos, pero eso no exime a quien ejerce el papel de juez de premiar o no a lo que se somete, precisamente, a su criterio, ¿o es  que da lo mismo pintar de una u  otra forma, que al fin y al cabo todo es pintura? Sería excelente que hubiera este tipo de argumento o cualquier otro del mismo tipo entre los concursantes, no obstante, ay!,  no veo en estos trabajos (salvo uno  o dos por supuesto) razonamientos  parecidos.

Desde mi perspectiva, el mensaje que se envía es, efectivamente, el que para todos hay, siempre y cuando el valor del trabajo radique o recaiga en su hechura, no en su propuesta, no en su sintonía con la época y lugar en que se viva, no en su reflexión sobre la pintura. El mensaje es irregular porque contradice la tendencia general (lo que de ninguna manera es malo) y no asume el riesgo de marcar, señalar o hacer saber ya no digamos un rumbo sino simplemente un gusto, una preferencia.

Ahora bien sin desdecir nada de lo anterior, apunto también que el Salón de Noviembre es más bien flojo, no tanto por los que decidieron concursar sino por su cantidad (15 productores con 17 piezas), por lo que bien poco se puede hacer bajo esas circunstancias. En esta ocasión, Arte, A.C. cambió su proceso y abrió la convocatoria, y hasta dónde sé no se trató de un caso semejante al de la Reseña ya citada, sino más bien de una falta de respuesta o interés entre los pintores. Curioso también ya que siendo este el concurso más antiguo de la ciudad, por el puro prestigio de ganarlo, debería tener una mayor convocatoria, por lo que quienes lo organizan deberán revisar sus procesos, intenciones y acciones.

Como se ve, para este fin de año, todos tenemos mucha tarea por hacer, las instituciones, los productores y los que premian. De hacerla, quizás el 2014 sea un mejor año para todos.
 
Publicado originalmente por Milenio Diario



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