martes, 7 de agosto de 2012

A mano alzada



No es común toparse con exposiciones dedicadas al dibujo, así que cuando se inaugura una de ellas es todo un acontecimiento, tal y como sucede con la apertura al público de El dibujo en esencia en el Museo Metropolitano de Monterrey.
Conviene iniciar con algunos planteamientos generales respecto al sujeto y composición de esta muestra. Si digo que no es común encontrarnos con exhibiciones de dibujo, no sólo me refiero al mero acto de organizarlas, montarlas y difundirlas, sino que, implícitamente, estoy diciendo que no las hay porque el dibujo, así como la gráfica y la fotografía, no son objetos que circulen masivamente en el mercado, o mejor dicho no son productos atractivos para un mercado acostumbrado a apreciar y adquirir otro tipo de obra. Por lo que una primera pregunta que surge es ¿por qué de pronto hay interés en el dibujo, como podría haberlo por la gráfica o la fotografía?
Si estos objetos no son atractivos para el mercado se debe, en parte, a la incomprensión o ignorancia que priva en torno a ellos. No sólo se trata de que su soporte primario sea el papel y por tanto se crea que son deleznables, sino que  están rodeados de falsas  concepciones como el facilismo  en el caso de la fotografía, o  la reproductibilidad en el de  la gráfica, lo que se dice le quita originalidad.
Incluso hablar Del Dibujo, La Gráfica y La Fotografía no tiene mucho sentido toda vez que se trata de medios bajo los cuales se agrupa una amplia variedad de prácticas, pensemos que en Dibujo encontramos un apartado que se llama “dibujo técnico” que nada tiene que ver con los otros dibujos de los que estamos hablando.
Así pues, otra de las preguntas que hay que hacer frente a una exposición de este tipo es de qué dibujo o dibujos estamos hablando. En este caso se ha reunido el trabajo de 24 productores que abarcan desde el naturalismo más extremo como sería el caso de Rodrigo Cifuentes, por ejemplo, a obras abstractas como las de Paula Santiago o Francisco Morales, un eclecticismo tal siempre es atractivo pues permite ver distintas aproximaciones, precisamente, a la práctica del dibujo.
Este, el dibujo, no es el medio más elemental y puro de las artes plásticas como se dice en la cédula de sala, lo es, eso sí, la línea pero no toda línea termina por convertirse en dibujo, ni todo dibujo se realiza partiendo de la línea (podríamos discutir hasta la saciedad si una línea en el papel o sobre cualquier superficie es ya un dibujo o no, pero no es el caso ni el lugar para hacerlo, menos para ofrecer alguna nota de utilidad). Mistificaciones como esta para lo único que sirven es, por un lado, para dotar a estos trabajos de un plus que compense la pobreza y vulgaridad de sus materiales, y, por otro, destacar la imagen del productor como alguien que tiene un don que lo diferencia del resto de los mortales; lo que nos explicaría porqué a pesar de la aparente variedad de tendencias que contiene la muestra, prevalece el naturalismo.
Y si hablamos de esta tendencia (por no hablar de estilos), el naturalismo, habría que distinguir, por lo menos, dos de ellos, el que nos lleva directamente a la ilustración, como los trabajos de Omar Fernández o Arturo Rivera, y los que simplemente reproducen apariencias fotográficas como las piezas de Mario Cinquemani. Distinguir cada trabajo o grupo de trabajos nos ayudaría a comprender la naturaleza de los mismos, así como su particularidad como medio, el por qué unos son sólo bocetos y otros obras completas (no se trata del grado de acabado por supuesto).
Por último, Monterrey es tierra de buenos dibujantes, de gente que sabe manejar la línea y que dibuja como disciplina, sería interesante por ejemplo, conocer los dibujos de nuestros arquitectos o de los médicos. Quiero decir que ojalá muestras como esta tomaran en cuenta este aspecto e incluyeran a más productores locales y no únicamente a dos o tres de ellos. Todos, seguro, saldríamos ganando

Publicado originalmente por Milenio Diario

lunes, 6 de agosto de 2012

De architectura VI


Llegamos al término de esta serie dedicada a la fotografía de arquitectura con una imagen del fotógrafo norteamericano Simpson Kalisher (1926- ?), 1st. Av. N.Y.C de 1961. Dos respuestas, entre miles, puede suscitar esta fotografía, por un lado la personalidad e incluso el carácter de la construcción, es como el retrato de un personaje de barrio. La segunda se trataría de su opuesto, la imagen presenta las bambalinas, el patio trasero que siempre deseamos esconder, de la rutilante ciudad de Nueva York, nos recuerda que la realidad de las ciudades no es el tema de las fotografías, ni la apariencia de sus edificios.

(Imagen: www. geh.org)

domingo, 5 de agosto de 2012

De architectura V


La mirada de la fotografía, trátese del género que se trate, es tan autónoma y novedosa que permite descubrir facetas de lo real ahí donde creíamos que ya lo habíamos visto todo o que se revela a la vista por sí sólo, explícitamente. El movimiento de la New Vision de los años 20 del siglo del mismo dígito, vino a demostrar este hecho, mismo que después explotarían, por ejemplo los surrealistas, y muy especialmente la fotografía de arquitectura tal y como la había iniciado este movimiento. Esta idea de enseñar cómo es que ve la fotografía la encontramos por ejemplo en una buena parte de la obra del francés Lucien Hervé, fotógrafo de la obra de otro genio, en este caso de la arquitectura, de Le Corbusier. Hay que observar esta toma de la Secretaría de Chandigarh de 1961, cuando aún se encontraba en construcción, para entender de qué se trata esa autonomía de la fotografía: el vértigo que se puede sentir por la altura que creemos contemplar se rompe al comprobar que se trata de una toma diagonal que funciona de la misma manera; a no ser por el trabajador que asoma por el vano de la ventana, jamás habríamos entendido que lo que vemos no es una imagen recogida por el ojo humano, sino por la instrumentalidad óptica del aparato fotográfico.

sábado, 4 de agosto de 2012

De architectura IV


No sé si desde siempre exista una perversa relación entre la arquitectura y la publicidad o mercadotecnia. Lo que sí parece claro es que hoy día, en las grandes capitales del mundo, edificios y demás construcciones se han convertido en el soporte de anuncios, mensajes e información de todo tipo, desde lo comercial a lo financiero, de lo banal a lo político, de lo espectacular a lo ideológico, etc. La imagen que aquí se reproduce, del fotógrafo japones Nobuyoshi Araki (1942- ) Sin título, de la serie Akt Tokyo, 1971-1991, es un claro ejemplo de esta observación; las ciudades, tal y como lo vemos aquí, dejan de ser esos espacios delimitados por la construcción humana y el paisaje natural para convertirse en una gigantesca sucesión de escaparates, acabando de sumirnos en el consumismo como única forma de vida.

viernes, 3 de agosto de 2012

De architectura III


Pocos fotógrafos tan finos y bien educados podremos encontrar como el inglés Emile Otto Hoppé, mejor conocido simplemente como E.O. Hoppé (1878-1972) no sólo amigo y contemporáneo de Alfred Stieglitz por ejemplo, sino su franco competidor en la búsqueda de una fotografía-fotografía. Aquí la calle Williams en la ciudad de Nueva York en 1921. Podría ser uno de los pasajes de acceso a Petra o bien la entrada a la calle en que Harry Potter y compañía adquieren sus artilugios para ir a la escuela, protegerse del mal o depositar sus ahorros. Los fuerte contrastes entre las zonas de luz y sombra y el exagerado estrechamiento de la toma, hace que una calle cualquiera se convierta, como se ve, en el pasillo que tiene la luz al fondo.

jueves, 2 de agosto de 2012

De architectura II


Una extraordinaria instantánea del norteamericano Andreas Feininger (1906-1999) de 1941. Se trata del distrito en que se  encontraban la mayor parte de los talleres de confección de ropa en la ciudad de Nueva Yrk. El humo que se percibe es el que surge de los ventanales donde se estaban ubicadas las máquinas planchadoras de vapor. Olvidemos todo lo demás y digamos que se trata de un viejo edificio en el que se fabrican blancas y suaves nubes para romper con la azul monotonía de los cielos de invierno.

(Imagen: www.geh.org)

miércoles, 1 de agosto de 2012

De architectura I


Puesto que la entrega del día de ayer no tiene continuación (está dedicada a un edificio en particular), no podremos continuar con la tendencia que hemos venido construyendo, la de derivar del tema de la entrega de los martes los motivos que nos ocuparan los siguientes seis días. No obstante, lo que sí podemos hacer es tomar una especie de subtema como excusa para lo que vaya apareciendo los siguientes días, y resulta que éste es el de la arquitectura, por lo que será la fotografía de edificios y otras construcciones lo que nos ocupe esta semana; mas procuraremos no ir a las imágenes más comunes y/o correctas sino que subiremos aquellas que presenten algún rasgo particular que las haga únicas, atípicas, dentro de su propio género. Tal es el caso de esta Providencce de 1970 del fotógrafo norteamericabo Harry Calahan (1912-1999), la distorsión del edificio responde a la intención de Calahan por incluir a los personajes que vemos en el ángulo inferior izquierdo, los cuales, a su vez, también aparecen distorsionados por la misma intención, creando la sesación de que todo es jalado hacia arriba desde el ángulo opuesto, o sea desde la esquina superior derecha. Esta clase de imágenes son las que estaremos tratando de incluir en esta serie.