lunes, 31 de diciembre de 2012

El último (6)

 
Con esta imagen llegamos al final del año. Mañana nos volveremos a encontrar pero será ya el año que entra, el 2013; mientras tanto, muchas gracias por su atención !!
 

domingo, 30 de diciembre de 2012

De aquí al final (5)

 
Sin duda uno de los eventos que más conmoción o inquietud causó este año fue el famoso calendario maya y su cuenta larga que daban por sentado el fin del mundo este pasado día 21 de diciembre. Antes de pronunciarnos a favor o en contra conviene recordar que tan "amenazantes" parecían los vestigios mayas cuando empezaban a darse a conocer al mundo occidental. Aquí una imagen del fotógrafo francés Désiré Charnay del llamado Observatorio en Chichen-Itza en 1882. Cuan distinto luce a la actualidad y cuan lejos estaba de ser parte del apocalipsis que nunca llegó... o que por lo menos no llegó en la fecha que algunos esperaban.
 

sábado, 29 de diciembre de 2012

De aquí al final (4)

 
En el post de ayer mencionaba que entre las fotografías de las que aún se puede aprender, y mucho, según mi experiencia, se encuentra la japonesa pero también la nórdica. Aquí presento una fotografía de la serie Water de la fotógrafa islandesa Rebekka Guoleifsdóttir, una mujer de múltiples talentos entre los que se incluye el diseño de los típicos sweteres nórdicos que además ella misma se encarga de comerciar. Hay, en todos sus trabajos, una sutil referencia a cómo hombre y naturaleza se pueden complementar, y cómo aceptándose se puede sobrevivir aún en las condiciones más extremas. Tolerancia, respeto, complemento, conceptos que quizás la fotografía nos pueda enseñar a través de trabajos como los de esta artista y que deberíamos poner en práctica este año que ya casi empieza.
 

viernes, 28 de diciembre de 2012

De aquí al final (3)

 
En lo personal, este año que ya termina, me permitió adentrarme en la fotografía de los productores japoneses que como en todo lo que hacen la intensidad es una de sus características más sobresalientes. Un buen ejemplo de los fotógrafos de aquel país lo es sin duda Hiroshi Watanabe, aquí una de sus imágenes tomada de la serie Time Travel's, Tsutenkaku, Osaka, del 2003. No cabe duda que hay fotografías que nos enseñan que existen muchas otras formas de mirar que no son a las que estamos acostumbrados, curiosamente las encuentro en dos extremos, uno en estas fotografías de Japón -lo que no sucede con las Chinas por ejemplo- y las Nórdicas, Suecia, Dinamarca, Finlandia. Y seguro estoy que habrá muchas más de estas fotografías, sólo es cosa de darle oportunidad al año que viene para poder conocerlas.
 
(Imagen: www.michenko.com)

jueves, 27 de diciembre de 2012

De aquí al final (2)

 
Posiblemente menos sutil y más brutal, pero igual de inquietante que las fotografías de Helmut Newton, son los trabajos más recientes de la también fotógrafa alemana Ellen von Unwerth, en especial estos que forman parte de una serie del 2011 intitulada The Story of Olga. Ante estas imágenes es difícil no pensar en Newton y cuestionar la delgada línea que separa lo erótico de lo meramente sexual o pornográfico. Cualquiera que sea la postura que se tome, las fotografías de von Unwerth, quien también fue modelo por cierto, son un buen ejemplo de la presencia de nuevos temas o maneras de abordar los de siempre, formas y contenidos que se hicieron más frecuentes en este año que termina.
 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

De aquí al final (1)

 
La semana que ahora iniciamos la dedicaré a subir imágenes que me han resultado interesantes a lo largo del año. Puesto que no hay mucho más qué hacer, es tiempo de revisar archivos y ver con qué te encuentras. Por ejemplo esta fotografía con la que Davide Monteleone ganó el primer lugar en la categoría de General News en el concurso del World Press Photo del 2008. Se trata de unas bañistas en el balneario de Pitzunda en el Mar Báltico. Interesante como a pesar de que se trata de una imagen producida con fines específicos, logra ir más allá del contenido de la nota y hablar o dar a conocer otros aspectos sobre el lugar y sus visitantes, en eso, precisamente, radica el intrés de esta y de toda la fotografía.
 

martes, 25 de diciembre de 2012

Cuento(s) de Navidad (III de III)

 

     El tercer y último cuento de la temporada está dedicado a la fotografía que se llama o identifica como contemporánea. Así como en los anteriores esbocé algunas ideas sobre la necesidad de formar públicos, y los riesgos que creo enfrenta la producción simbólica actual, en este haré algunas observaciones sobre lo dicho, en el entendido que no hay nada definitivo, verdadero o único, todo depende del rumbo e intención que tome el diálogo.

     Si en general rechazo la denominación “contemporáneo” para señalar a un ambiguo y variopinto conjunto de objetos, conductas, actividades, etc., en la  fotografía menos estoy de acuerdo con su empleo, pues, por ejemplo, si hoy lleváramos a cabo la impresión de un ambrotipo, tendríamos como resultado una fotografía contemporánea, lo cual, cuando menos, crea una confusión que debe ser aclarada.

     Otro inconveniente con esta designación es que desconoce, no sé si intencional o inconscientemente, la sucesión histórica y nos condena a vivir en un permanente presente, en un siempre contemporáneo. Es decir, si los objetos simbólicos que hoy  se producen son  contemporáneos, ¿cómo se  llamarán los de mañana, o cómo  llamaremos a los de ahora?, ¿o  acaso eso no tiene  importancia?

     Independientemente de  cómo sea que llamemos a la  fotografía que se produce en  este momento, porque de eso se  trata, de las imágenes que se  están generando ahora mismo,  me parece que su adscripción a  un estilo, el contemporáneo,  así como su consideración, el  juicio que se hace sobre  ellas, es fruto de una enorme confusión, o si se prefiere, de una reacción desordenada, interesada e improvisada que se fue dando ante las condiciones y circunstancias que ha vivido la producción fotográfica los últimos, digamos, 20 años.

     Estaremos de acuerdo en que uno de los fenómenos más importantes, en cuanto a la fotografía, las dos últimas décadas es la presencia masiva de las imágenes digitales, lo que convirtió a cada uno de nosotros no en un fotógrafo potencial sino en un productor activo, dispuesto, sin más consideración, a participar en la polución de la iconósfera. Esta avalancha sin precedente de imágenes nos llevó, entre otros, por dos caminos  equivocados, uno, a creer que asistíamos a un desplazamiento hacia lo popular, y dos, que a falta de criterios para juzgar, para evaluar esta tendencia, lo mejor era aceptarla y reconocer que se trataba de una visión no tomada en cuenta hasta ahora. La insistencia en lo conceptual, el contenido, que se trate de proyectos, la fusión con otros medios, etc., no son tanto directrices que siguen las nuevas tendencias como diques que se tratan de levantar para contener y mantener a raya los millones de imágenes que circulan en la sociedad actual.

     A lo anterior hay que sumarle la práctica de lo “políticamente correcto” actitud denunciada por Susan Sontag y que implica la renuncia a nuestro derecho a juzgar lo que se nos presenta, con lo cual abrimos la puerta a miles de imágenes basura que, de acuerdo a lo “políticamente correcto”, tienen el mismo derecho de exhibición y apreciación que cualquier otra.

     Es verdad que en esta invasión de la no-fotografía (por llamarla de alguna manera) a la fotografía, hemos aprendido mucho, por ejemplo a mirar con la mirada del otro (ciegos, niños, colectivos, víctimas de la violencia, etc.), el valor del reciclaje, las dudas sobre la autoría, el aprecio a la copia, el papel de la tecnología, etc., pero también hay que reconocer que cada vez cuesta más trabajo encontrar imágenes frescas, innovadoras, que nos muestren oras facetas del mundo, de la vida, de nosotros mismos, imágenes que escapen a los clichés que el mercado insiste en imponer. Como también habrá que aceptar que contemporáneo no es estar pegado a la PC, la Tablet o la Handycam, contemporáneo es algo menos sofisticado, es simple y sencillamente estar en el momento que te ha tocado vivir.
 
Publicado orginalmente por Milenio Diario