martes, 17 de julio de 2012

Fiel a la cita



Aunque tarde, pues ha pasado casi un mes de su inauguración, no podía faltar a la cita que todos los años hace la Casa de la Cultura de Nuevo León para visitar la Reseña de la Plástica. Un evento-ritual que viene repitiéndose hace unos 30 años contra viento y marea. Hacer la historia de la Reseña equivaldría a hacerla de lo acontecido en este campo en la ciudad en el mismo lapso, de ahí su importancia.
     No obstante, hay que apuntar que parte de la problemática que enfrenta, y que este año se vio agudizada por la poca promoción que tuvo, se debe a su falta de definición o mejor dicho a que, hoy por hoy, no está claro qué es ¿un concurso, una exposición colectiva con convocatoria abierta, una revisión de lo hecho durante el año previo, la presentación de una serie de productores destacados?
     Con todo y estos problemas y lo pobre que pueda estar el salón (son sólo 35 piezas las exhibidas), me parece, como lo hacen ver los jurados, que si resulta ser una “instantánea” de una buena parte de lo que se produce en la ciudad, y que además, como lo dice César G. Palomino, deja ver la interacción creciente que existe entre la producción local y la de fuera sea esta nacional o internacional.
     Por otra parte,  hace evidente algo que ya había mencionado respecto a la muestra de la edición X de la Bienal Monterrey-FEMSA, que existe un creciente interés y/o práctica de la gráfica en detrimento de la pintura. Creo que vale la pena aclarar que es lo que quiero decir con esta afirmación, pues quien visite la Reseña se dará cuenta de que ahí se habla del triunfo de la pintura y su regreso triunfal, así como de una notoria ausencia de gráfica.
Por tanto aclaro qué entiendo por gráfica, noción que está tomada de la teoría del diseño de Juan Acha, es decir gráfica es toda aquella pieza que depende, en primer lugar, del dibujo más que del color para tomar forma. En segundo lugar, gráfica serán las piezas de emplean en su realización recursos externos a la pintura (recursos industriales tales como la proyección, digitalización, collage, etc.), y en tercer lugar, son para mi obras gráficas no sólo las que se deben a un proceso de impresión o estampación, sino que denuncian una dependencia de la fotografía, o mejor dicho, de la imagen digital sea fotográfica o no (imágenes generadas electrónicamente o que circulan por la Web, etc.) Así pues, desde mi perspectiva, este aparente regreso de la pintura entre nuestros productores, que es verdadero por supuesto, debe ser matizado por dos aspectos, uno, que no se trata de cualquier pintura, sino de una pintura que se quiere mostrar híper-realista, esto es, que dependen de lo fotográfico y sus recursos; y dos, que si el realismo se impone en estas obras se debe a que las industrias culturales (cine, publicidad, editorial) nos han encajonado en esta estética limitando cualquier otro tipo de exploración, trátese de pintura o del medio que sea (una estética de fácil consumo masivo).
     Siendo este el panorama que alcanza a verse en la Reseña, no pueden haber estado mejor otorgados los dos premios de adquisición, el de Fernando Cervantes, Cartografía para migrantes I, 2012, y la interesante serie de Alejando Cartagena, Los car-poolers, 2011, es decir una pieza prácticamente dibujada sobre su soporte, y un trabajo fotográfico, el de Cartagena. Ambos vendrían a reforzar mi apreciación sobre la Reseña y la actualidad que representan quienes ahí exhiben.
     Una última observación. Entiendo el valor que tiene el edificio de la antigua Estación del Golfo, hoy convertido en la Casa de la Cultura de N.L., pero es claro que para cumplir con sus actuales funciones, por lo menos en lo que hace a las artes visuales, es totalmente inadecuado y eso que se hacen notables esfuerzos por sacarle el mejor provecho a estos espacios, así que ¿no podría abrirse la discusión y el proyecto de qué hacer con la actual sede de la Casa de la Cultura?

Publicado originalmente por Milenio Diario

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