viernes, 20 de agosto de 2010

En busca del color


Hemos dicho que las fotografías coloreadas a mano, del pasado o actuales, no se desarrollaron como una respuesta a la fotografia a color, la selectividad con que se "pintaron" nos indica otros intereses diferentes a contar con imágenes a todo color. No obstante, por otro lado, sí hubo quienes preocupados por esta "carencia" de la fotografía llevaron a cabo distintas aproximaciones para lograr superarla, o bien para correguir un defecto, digamos, de nacimiento.
La que se considera la primer fotografía en color es esta que se presenta aquí, Tartan Ribbon, es de 1861 y su autor fue el físico inglés James D. Maxwell, quien estudiando la naturaleza del color llegó a implementar un sistema llamado Tricomia, el cual, brevemente, consiste en obtener prácticamente cualquier color a partir de la combinación de los tres colores básicos, el rojo, el amarillo y el azul, procedimiento que se conocería más adelante como sistema aditivo. Lo interesante aquí y a fin de seguir con la misma argumentación que hemos sostenido en las entradas anteriores, es que esta forma de obtener el color en la fotografía fue desarrollada por un científico antes que por los fotógrafos, lo que nos indicaría que quienes estaban preocupados por el valor documental, objetivo de la fotografía, no eran los fotógrafos, los cuales probablemente desde un principio estuvieron más bien atentos al uso creativo, expresivo del medio. (Antes de cerrar la entrega y publicarla, vale la pena aclarar que a pesar de que ya mediados del siglo XIX muchas disciplinas, oficios y conocimientos científicos se han diferenciado, en otros tantos casos aún nos encontramos con el empresario escritor, el ingeniero agricultor, el científico pintor, el químico fotógrafo, quiero decir, es difícil distinguir, en ese momento, quién es el que está más interesado en al capacidad objetiva, mimética de la fotografía, si el científico o el fotógrafo, ya que en muchos casos es una misma persona la que desarrolla ambas actvidades; léanse si no los textos de Fox Talbot o los de Maxwell y no se podrán decir que en los primeros no hay un interés científico claro como en los del segundo una preocupación estética evidente).
(Continuará)
(Imagen tomada de: www.wikipedia.org)

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