domingo, 12 de septiembre de 2010

Así fue, así es México (entrega No.11)



A lo largo de estas entregas ha sido mi propósito ir presentando a aquellos hombres que a lo largo del siglo XIX y principios del XX visitaron nuestro paìs, cámara en mano, seducidos por las más diversas razones pero siempre en busca de lo desconocido en el sentido de encontrar nuevos territorios (geográficos, culturales, espiritulaes) por conocer, estudiar y difundir, gracias a los cuales se fueron recuperando muchos de los sitios, costumbres, trabajos de los que hoy gozamos. Desde quienes imbuidos por el espìritu del Romanticismo huían de una Europa que consideraban ya decadente, hasta quienes en empresas netamente colonialistas se adentraron en los territorios más inhóspitos en busca de ricos yacimientos de recursos natuarles que explorar.
En esta ocasión presentamos al Francés Desiré Charnay (1828-1915) explorador y arquéologo que desde los Estados Unidos se adentró en nuestro país en tres ocasiones, primero en 1857 por una corta temporada pues la Guerra de Reforma lo obligó a retirarse, tres años después por un período más amplio y finalmente de 1880 al 82. En sus tres viajes se concentró principalmente en la zona maya, pero también incursionó hacia el sur en la región del Itsmo de Tehuantepec. Aquí presentamos esta extrardinaria toma de 1860 del Gran Palacio de Mitla y su patio central, en Oaxaca. La obra de Charnay, tanto la arqueológica, sus notas, como sus fotografías ha sido recogida en múltiples publicaciones, desde la orginal en 1863 Cites et ruines americaines, hasta nuestros días incluso, ya que provee de una valiosísima información que nos permite retroceder en el tiempo y comprender no sólo el estado en que se encontraban los restos de las ciudades antiguas de México en el siglo XIX, sino la inmensa sorpresa que debió haber provocado el enfrentrarse con la magestuosidad, belleza y misterio, de estas construcciones, cuando nada o casi nada se sabía de ellas.
(Imagen: www.bl.uk)

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