domingo, 10 de octubre de 2010

Vida


La imagen que aquí vemos pertenece al portafolio de Aldo Guerra (1978), joven fotógrafo regiomontano avecindado en Tijuana, BCN, quien, precisamente con trabajos como este, recientemente obtuvo mención honorífica en la XIV Bienal de fotografía que convoca el CONACULTA a través del Centro de la Imagen. El proyecto de Guerra consiste en fotografiar, principalmente en imágenes dobles, a jóvenes tijuanenses de clase media alta, una especie de muestreo aleatorio que presenta la vida y las circunstancias de estos jóvenes que ya han superado la tutela familiar e intentan, en pareja o solos, iniciar una vida que estará jalonada entre la vida del otro lado de la frontera en San Diego, California y la vida con la violencia tradicional de su ciudad natal; los compromisos de la familia, el negocio familiar y la formación de un nuevo núcleo familiar, un futuro propio, una identidad; entre otras muchas cosas que quedan suspendidas en busca de respuestas en las fotografías que hace Guerra. Estas, las imágenes fotográficas, actúan en estos casos, en estos proyectos, como si de un exorcismo se tratara pues al poder llevar al exterior, a la superficie de las fotografías, a las imágenes, estas reflexiones, al verlas desde fuera, quizás se logre comprender mejor su significado e implicaciones y por tanto tomar mejores decisiones. Probablemente uno de los trabajos más complicados que hay en la actualidad sea ser joven y mucho más un joven de una clase acomodada en una ciudad difícil como lo es Tijuana, pero al mismo tiempo una ciudad híperviva y dinámica, quizás un ejemplo de lo que serán estos espacios en el futuro. Proyectos, fotografías como las de Guerra, nos ayudan a comprender fenómenos como este que, para bien o para mal, cada día serán más y más frecuentes.
(Imagen tomada de: http://foco.me)

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